Europa es rojiblanca

Con Amaranto Perea todo el partido, los colchoneros vencieron 2-0 al Inter en Mónaco.

Los contrastes se marcaron dentro y fuera del gramado del Stade Louis II, porque mientras Amaranto Perea luchaba como una fiera cada balón con Diego Milito, Iván Ramiro Córdoba lucía impotente desde el banco de suplentes ante cada arremetida rival.

Fue una final bien distinta de la Supercopa europea la que vivieron los dos colombianos que la disputaron este viernes en Mónaco y en definitiva el que tuvo la oportunidad de jugarla pudo llevársela, gracias al 2-0 con el que el Atlético de Madrid venció al Inter de Milán para convertirse en el dueño absoluto del Viejo Continente.

Los goles de José Antonio Reyes (17’ s.t.) y Sergio Agüero (38’ s.t.) definieron el encuentro que no tuvo un dominador claro, en consecuencia escasas opciones de gol y más espectáculo en las gradas que en la cancha misma.

De todas formas la aplicación táctica imperó y dentro de los destacados en esa materia estuvo Perea, quien vino a celebrar su primer título con los rojiblancos en su sexta temporada, tras quedarse con la Europa League el pasado 12 de mayo en Hamburgo, y en esta séptima que apenas comienza, ya da su segunda vuelta olímpica.

A ellas está más acostumbrado Córdoba, que suma 13 con los interistas, pero su malestar por la derrota en el Principado fue evidente, aunque el abrazo de felicitación con Amaranto antes de la premiación demostró la hidalguía del zaguero que se sumará el domingo a la selección de Colombia.

El defensor del Atlético, en cambio, no fue llamado por ‘Bolillo’ Gómez para esta convocatoria, pero Amaranto sabe que en cualquier momento llegará la citación. Por ahora la historia se encargó de reservarle una nueva cita al central que empezó a ganarse la vida vendiendo helados en Turbo y hoy saborea la gloria nada menos que en Europa.