El cementerio de los inmigrantes

El crimen puso en evidencia el peligro que corren los centroamericanos al cruzar México.

El padre Pedro Pantoja lleva 10 años en Saltillo, Coahuila, recibiendo a los migrantes que vomita ahí el tren. “Ellos nos dicen que vinieron a morir a México, este país es el cementerio de los centroamericanos”, dice el padre Pantoja, de la ONG Belén Posada del Migrante.

El sacerdote cree que México tiene que ser llevado a un tribunal internacional por la matanza de 72 inmigrantes. “Ya acudimos en marzo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Y hace mes y medio el gobierno respondió a la CIDH ridiculizando nuestro informe, y desvalorizando el de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (que señala que hay hasta 20.000 migrantes secuestrados al año)”.

El padre Pantoja deja claro que esta no es una denuncia nueva. La prensa mexicana lo confirma con la publicación de varias denuncias e investigaciones sobre la explotación de los migrantes en ese país. “Son violados, maltratados y asesinados antes de llegar a Estados Unidos”, revelan las organizaciones humanitarias. Lo más grave es que muy pocos inmigrantes regresan a su lugar de origen. Hay que cruzar la frontera, a pesar de la tragedia.

este viernes se informó que 31 cadáveres de los 72 masacrados en Tamaulipas por el cartel de drogas Los Zetas habían sido identificados: 14 hondureños, 12 salvadoreños, cuatro guatemaltecos y un brasileño. La OEA exigió que México aclare la masacre. Pero tal vez esa tarea tome un buen tiempo, si llega a realizarse. Este viernes muy cerca de la carretera que va a Tamaulipas el Ejército encontró el cuerpo de uno de los investigadores de la matanza. La víctima fue decapitada tras ser emboscada cuando regresaba de realizar las primeras pesquisas. Junto a su cuerpo apareció otro policía.