Tres músicos sin hogar

Medeski, Martin & Wood lleva 18 años reinventando los límites del jazz. A Colombia llegan por primera vez para participar en el Festival de Jazz del Teatro Libre, el próximo 9 de septiembre.

Nada hubiera sido como fue si Medeski no compra los teclados. Y Medeski no hubiera necesitado los teclados si no se van de gira, en una van, a la vieja usanza de tantos músicos en la historia de Norteamérica. No hubiera habido Medeski, Martin & Wood de no haber sido por las carreteras de los Estados Unidos. Pero aquí no comienza la historia. La historia comienza en un bar que ya no existe: el Village Gate, en Greenwich Village, uno de los bastiones del jazz en Manhattan.

Arrancaban los noventa. Dos músicos recién llegados de Boston, el pianista John Medeski y el contrabajista Chris Wood, habían dejado atrás el Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra para explorar la escena del jazz en la ciudad. Una vez allí, un antiguo profesor de Wood los había puesto en contacto con otro de sus alumnos, un tal Billy Martin, conocedor de la escena, jugador local, educado —literalmente— de bar en bar, lejos de la academia e inmerso en la diversidad de ritmos que Nueva York tiene para ofrecer: el hip hop, las batucadas brasileñas, el jazz, cómo no.

En el verano de 1991 montaron un repertorio para presentarse en el Village Gate (desaparecido en 1992). “Fue un instante”, recordaría Medeski en una entrevista años después. Desde entonces nunca dejaron de tocar. Ni dejaron de caerse bien. Ni se quedaron dentro de los límites.

Notes from the underground (1993) fue su primer disco. Lo grabaron de manera independiente, en un formato clásico: Medeski en el piano acústico, Wood en el contrabajo y Martin en la batería. Era un sonido especial, aunque conservador (si se le compara con lo que harían posteriormente). El debut está cargado de free jazz mezclado sutilmente con ritmos lejanos, casi tribales; un poco de blues, un poco de  funk.

Entonces, recuerda Chris Wood, llegó la gira: “Nos montamos a una van y nos fuimos por los Estados Unidos”. Y ocurrió algo determinante: “No podíamos llevarnos el piano de John, y muchas veces no encontrábamos pianos acústicos en los bares a los que llegábamos. Entonces (Medeski) compró un grupo de teclados eléctricos viejos en Atlanta”.

Y así nació el verdadero sonido de Medeski, Martin & Wood. Fue necesario que el pianista se la jugara con las atmósferas generadas por un Hammond B3 y otros teclados de segunda, que desde entonces se fusionan con las texturas acústicas del contrabajo de Wood (de factura alemana, su página web asegura que tiene 90 años) y la extensísima colección percutiva de Martin.

Desde ese momento, el trío de norteamericanos va y viene por los Estados Unidos. Como lo hizo Louis Armstrong, cuando puso con sus viajes a dialogar a Nueva Orleans, a Chicago y Nueva York; como lo hizo Ray Charles; como lo hicieron tantos otros.

Con una diferencia. “Para nosotros no hay fronteras”, asegura Wood. “Si nos gusta una canción, nos vamos a inspirar. De alguna manera ese tema terminará manifestándose a través de nosotros, consciente o inconscientemente”.

Y a juzgar por sus 16 discos en estudio, Wood no miente. En It’s a jungle in here (su segundo trabajo, 1993) comienzan los primeros experimentos eléctricos, con visos de rock y funk. En Farmer’s Reserve (su quinta producción, 1997) se lanzan en largas e introspectivas improvisaciones, con temas que parecen robados a tribus invisibles. En Combustication (1999),  MMW  sufre su más radical transformación e incorpora ritmos latinos, afrobrasileños y raperos, donde los tornamesas y los teclados eléctricos se alternan con improvisaciones desparpajadas que rayan, incluso, con la psicodelia.

Así con el resto: MMW viaja a la costa occidental de África y salta luego a Jimmy Hendrix. Todo parece conmoverlos, todo los atraviesa. Lo dijo un reseñista de la revista All About Jazz: “Medeski, Martin y Wood nunca van por lo seguro”.

En Colombia se presentarán el 9 de septiembre en el Festival de Jazz del Teatro Libre. Llegan con parte del repertorio de su último trabajo, Radiolarians, un proyecto de tres discos y tres años, construido como a ellos más les gusta: en la marcha, sobre la carretera, mientras giraban, concierto tras concierto, alrededor de los Estados Unidos.

En tantos años de marcha, Medeski, Martin y Wood parecen haber encontrado su sonido y a su vez han extraviado su territorio. Su sonido no tiene raíces, y por eso es que llega a audiencias inimaginables, mucho más amplias, con adolescentes rockeros o con baggy pants, que del recital pueden salir a pintar grafitis.

Son una especie extraña de agrupación, pero también una especie lógica. Se hicieron andando por los Estados Unidos y hoy su música suena a todas partes. Son huérfanos, Medeski, Martin y Wood. Gente “sin techo”, suelen repetir, “gente sin hogar”.

 Medeski, Martin & Wood en Bogotá. Septiembre 9 a partir de las 8:00 p.m. Auditorio León de Greiff, Universidad Nacional. Informes y boletería: 5 93 63 00 y www.tuboleta.com.

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