Cinco cargos claves a la espera

Los casos de la UIAF, Dirección de Estupefacientes, Ecopetrol y las superintendencias de Notariado y Salud, en remojo.

Luego de los aclamados nombramientos ministeriales del nuevo gobierno, todas las miradas giran ahora a los denominados cargos para el segundo nivel de la administración. En tres semanas, el presidente Santos y su equipo ratificaron a algunos de los que consideraron los mejores funcionarios de su antecesor. Por eso el mandatario se ganó el aplauso de sus electores, los partidos y su círculo cercano. Decisiones que ya le representaron un índice de aceptación superior al 80%.

Sin embargo, en medio del furor santista que vive el país y el frenético ritmo que empiezan a imponer los nuevos inquilinos y visitantes de la Casa de Nariño, importantes instituciones parecen funcionar a velocidades distintas. La razón: la interinidad de sus titulares dificulta la toma de decisiones y no permite sincronizar el vehículo que transporta las nuevas políticas de Santos y su equipo.

Una situación que, por ejemplo, se vive en la polémica Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF). Adscrita al Ministerio de Hacienda, pero con línea directa a la Presidencia de la República, es uno de los organismos vitales en la lucha contra las finanzas y lavado de activos de organizaciones del narcotráfico, el terrorismo y la delincuencia organizada. En el último año, luego de la vinculación y posterior detención de su director Mario Aranguren por presunto espionaje financiero a magistrados y otras personalidades, la entidad marcha a paso de tortuga y tiene un sobregiro de credibilidad entre el sector financiero y las propias autoridades.

Después de la salida de su director, el ex presidente Uribe encargó de esa misión al profesional Fernando Niño, mano derecha de Aranguren. Un técnico en la materia que, aunque no tiene vinculación en el caso, no sería recibido con buenos ojos por la Rama Judicial si se le diera continuidad en el cargo. Paradójicamente, El Espectador conoció que dos gobiernos extranjeros han planteado su guiño para que se quede en la Unidad.

Pero si por la UIAF llueve, por la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) no escampa. Las gestiones del coronel Alfonso Plazas Vega, Juan Carlos Vives y Carlos Albornoz no escaparon a escándalos derivados de la administración de bienes del narcotráfico, el publicitado caso del préstamo por $26 mil millones al grupo Nule o por nombramientos de los depositarios de activos. 

Un cargo, asignado al Partido Conservador y que usualmente maneja del ministro del Interior de turno. Después de la renuncia de Albornoz para vincularse a la campaña de Andrés Felipe Arias, la entidad quedó en manos de Ómar Figueroa. Un abogado con cerca de ocho años de antigüedad en la DNE, que llegó a la cúspide por decisión de Álvaro Uribe. El fin de semana pasado Figueroa se reunió con el ministro Germán Vargas y le hizo una radiografía de la entidad. “Es urgente una definición en la DNE, porque allí se están manejando muchos asuntos vitales y de urgente solución”, comentó un experto.

Al igual que en el caso de la UIAF, Figueroa tiene el aval de un gobierno extranjero, pero su cargo es de absoluta confianza para un presidente o su ministro del Interior.

También es imperativo resolver el caso de las superintendencias de Notariado y Registro y la de Salud. Con respecto a la primera, durante los ocho años del gobierno Uribe fue fortín del Partido Conservador y clave en el cuestionado proceso de designación de notarios y registro de predios.

Uno de sus titulares, Manuel Cuello Baute, fue condenado por concusión y es testigo estelar en los procesos de entrega de notarías a congresistas. Actualmente, está encargada de la entidad Zayda Barrera, cercana a la casa azul. Con varios asuntos por resolver, la entidad depende, en la práctica, del Ministerio del Interior, y es uno de los bastiones para la reforma agraria que está planteando el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo.

En la Superintendencia de Salud la urgencia tampoco es de poca monta. Su titular, Mario Mejía, un experto en el tema financiero, carga el lastre de un sistema de salud con saldo en rojo, en frecuente conflicto por las decisiones de los jueces y con muchas dificultades normativas.

La semana pasada en un foro del sector, el ministro Mauricio Santamaría planteó la idea de que el control económico del sistema pase a la Superintendencia Financiera. Por eso, la designación no da espera. Y como si fuera poco, cuando empezó a sonar el médico Conrado Adolfo Gómez Vélez para el cargo, se denunciaron supuestas inhabilidades éticas.

En Ecopetrol la situación también es de incertidumbre. La denominada joya de la corona está en manos de Javier Gutiérrez. Su gestión ha sido destacada por muchos expertos, pero no faltan los lunares. Para muchos resulta increíble que el nuevo gobierno no designe en el cargo de la estatal más importante del país, justo cuando a su junta van a llegar cinco de los hombres más cercanos al presidente Santos. Y con la bonanza petrolera que se proyecta en el país y el trámite de la nueva ley de regalías, Ecopetrol sin duda es el actor principal.

El Espectador consultó a una alta fuente de la Casa de Nariño, la cual señaló que aún quedan muchos funcionarios por designar y que el presidente Juan Manuel Santos sigue examinando el tema con cuidado en concurso con los ministros. No obstante, estos cinco aparecen como prioritarios.

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