Bogotá quiere ser más incluyente

Discapacitados se quejan de acceso a estaciones de Transmilenio  y desdén de las alcaldías locales.

Patricia Soto es una de las 280.000 personas discapacitadas que, según cifras oficiales, viven en la capital. Nació con una malformación en la médula espinal que le impide caminar, situación que no ha sido impedimento para que asuma la vida con entereza. En silla de ruedas pasó su infancia, estudió lenguas en la Universidad de La Salle y trabaja ahora en la sección de información del centro comercial Gran Estación. Tiene 25 años y cursa una especialización en pedagogía a través del programa de educación a distancia de la Universidad Pedagógica.

Pero esa historia de progreso en medio de la adversidad es más la excepción que la regla. Muchas de estas personas ni siquiera aparecen en las cuentas del DANE. El mismo secretario de Salud, Héctor Zambrano, reconoce que los discapacitados son una población flotante y difícil de identificar debido a que sospechan que ventilar sus padecimientos les hará aún más difícil ingresar al mercado laboral.

Para Soto, el mayor problema en la ciudad es movilizarse. Vive en el barrio Nariño Sur y se demora hora y media para llegar al trabajo. En su recorrido tiene que rodar media hora hasta la estación de Transmilenio y luego tomar un taxi que la deje en el centro comercial.
Pero el desafío de vivir con discapacidad va mucho más allá del tema de la movilidad. En aplicación del Plan de Desarrollo del Distrito, el Instituto de la Participación y Acción Comunal (Idpac) tiene un programa de formación para esta población, extensivo incluso a sus familias y cuidadores. También hay iniciativas para apoyarlos en materia pensional, de salud y con pases para transporte público. En Transmilenio se han implementado rampas y ascensores.

Pese a estos programas, que se aproximaron a una inversión de casi $89 mil millones para el año 2009, con un total de 61 proyectos, muchos discapacitados siguen argumentando que estas políticas no son conocidas y que por ello no han recibido ayuda. Algunos se quejan que los ascensores de las estaciones de Transmilenio no funcionan y otros alegan que los alcaldes locales no se interesan por promover dichas iniciativas.

El balance de todos estos programas fue presentado la semana pasada por la Alcaldía, según el cual 1.500 niños han recibido apoyo en los centros Crecer (dirigidos a menores con discapacidad mental), se han implementado 11 de los 20 centros Respiro (que capacita a las personas encargadas de cuidar a un discapacitado), aproximadamente 5.000 jóvenes reciben atención educativa y 213.177 se han trasladado a través de la ruta de la salud, encargada de llevar a los discapacitados a las citas médicas