El plan B de la mina

El gobierno chileno estudia otras opciones para agilizar la salida.

El ambiente que se vivió ayer en el campamento Esperanza, ubicado en la mina San José (Copiapó), al norte de Chile, era de alegría. Primero, porque gracias a un citófono todas las familias pudieron hablar por algunos minutos con cada uno de los 33 mineros que permanecen sepultados 700 metros bajo tierra desde el pasado 5 de agosto. "Nos dijeron que no podíamos llorar porque eso no sería bueno, les contamos todo lo que estaba pasando y se pusieron muy felices", contó Carlos Yáñez, hermano de Claudio.

Y segundo, porque después de varios días de espera llegó desde Alemania la máquina de precisión que hacía falta para que el taladro Strata 950 comenzara a abrir el hoyo de 68 centímetros por el que saldrá cada uno de los trabajadores atrapados. "Si todo sale bien, en la madrugada de hoy comenzaremos la operación de rescate", explicó el ministro de Minería, Laurence Golborne, tras detallar que se debió reforzar la zona por el peso de la máquina (30 toneladas).

"Nos han explicado que la excavación avanzará 20 metros diarios, si todo va bien, porque los mineros dicen que en esa mina llora mucho (hay derrumbes) y todo podría complicarse o demorar más de los cuatro meses que ha dicho el gobierno", comentaba Alfonso Ávalos, padre de Florencio y Renán, una familia de mineros.

Los expertos saben que es una mina inestable y el tiempo es el peor enemigo. Por eso se habla de un plan B, que consistiría en agrandar la sonda por donde les están enviando los alimentos y el agua con una perforadora que ya se pidió a otra mina cercana. "No es el único plan. El gobierno estudia al menos diez opciones. Pero no quiero generar expectativas. El plazo no ha cambiado: el rescate durará cuatro meses", insistió el ministro Golborne.

Por eso continuó ayer el envío de productos que hagan la espera menos dura. Les hicieron llegar colchones inflables, que les permitirán aislarse del suelo húmedo para dormir; calcetines con hilos de cobre, que protegen de infecciones por hongos y bacterias, y champú y gorros de baño para lavarse el cabello en seco. También tendrán una consola portátil de videojuegos, MP3 y un proyector de películas con conexión al Canal del Fútbol, donde podrán ver en directo los partidos del campeonato profesional.

En las llamadas de ayer la mayoría de mineros manifestaron su preocupación por el dinero y las deudas. Al fin de cuentas hacían ese trabajo por necesidad. Les explicaron que a su salida los esperan a cada uno, en promedio, US$18.000, dinero reunido gracias a donaciones de varios empresarios mineros.

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