Evolución de la punición juvenil

La historia de la responsabilidad penal guarda un rincón especial para niños y jóvenes del mundo.

Aunque no se puede decir que exista un modelo estandarizado alrededor del globo, sí se puede establecer una línea de desarrollo que ha influido en los marcos normativos que se han configurado en los distintos países.

Durante muchos siglos y hasta fines del XIX, en Occidente prevaleció lo que algunos investigadores denominaron el “modelo punitivo o penitenciario” que, en pocas palabras, incluía a los menores de edad dentro del sistema de responsabilidad penal, es decir, cualquier infracción era castigada con el peso de la ley. Posteriormente, se difundió el llamado modelo de protección, el cual estableció que la infancia debía ser protegida, bajo la noción de ‘joven víctima’.

A mediados de los años 50 surgió el modelo educativo de justicia juvenil, que permitió que los menores dejaran de ser víctimas inocentes y pasaron a ser considerados “sujetos titulares de derechos”. De esta manera surge el modelo de responsabilidad, el cual busca situar a los menores como sujetos de derechos y responsabilidades, donde el Estado es el responsable de educar en este tema, lo cual terminó por establecer que el derecho penal juvenil es una jurisdicción especial. A pesar de que los modelos de responsabilidad penal son muy similares en los diferentes países, hay un punto que las diferencia: el límite de edad en el que empieza a regir. Aunque esto no implica que los menores estén desprovistos de mecanismos para la rehabilitación.

Así, por ejemplo, en países de Europa, como Suiza, la responsabilidad arranca desde los 7 años, mientras que en Chile acaba de ser reducida a los 12 años y en Estados Unidos, en algunos estados y dependiendo de la gravedad del delito, un menor puede ser recluido en la cárcel, sea cual sea su edad.