Registraduría

El viernes pasado me llamó uno de mis lectores para que lo auxiliara en una discusión que tenía en su lugar de trabajo acerca de la palabra “registraduría” que no estaba en el Diccionario...

El viernes pasado me llamó uno de mis lectores para que lo auxiliara en una discusión que tenía en su lugar de trabajo acerca de la palabra “registraduría” que no estaba en el Diccionario, pero que los usos que le damos al vocablo como lugar donde se registra y dependencia de la Administración Pública están cobijados por las acepciones séptima y octava de la palabra registro, respectivamente. Para mí era nuevo ese dato, desde cuando tuve que ir a la Registraduría cuando quedaba en el barrio San Benito para que me dieran la cédula, hasta hoy he usado la palabra “registraduría” en todas las elecciones. Ahora me la vienen a cambiar por registro, la misma que uso para cada uno de los papeles que se registran (y ya me tiene aburrido que Word me la subraye).

Voy al Diccionario y la registraduría por ninguna parte. ¡Calma!

Busco “contraloría”, “procuraduría”, “contaduría”, “pagaduría” y todas están. Mi primer diagnóstico fue la jurisprudencia gramatical: todos en la cama o todos en el suelo. Pero no me quedé tranquilo con ese argumento porque sé que hay muchos que se cierran a la banda: “Si no está, no existe”. Tenía que encontrar “registraduría”. Busqué el sufijo -ía. Su tercera acepción la pongo textual para que no quede duda:

“3. Los derivados de sustantivos expresan, en general, dignidad, jurisdicción, oficio o lugar donde se ejerce. Alcaldía, cancillería. Entre estos, algunos derivan de nombres apelativos de persona en -ero o en -dor, -(s)or, -(t)or. Librería, oidoría, provisoría, auditoría. Cuando se añade a nombres en -dor, la o suele cambiarse en u. Expendeduría”.

Ahí está la registraduría que también cambia la “o” de “registrador” en “u”. Más claro no canta un gallo: que digan “registro” en otra parte, nosotros decimos “registraduría”. Ambas están en el Diccionario.

Sin gallinas en el metro

Proclama de un auxiliar de policía del metro el lunes pasado: «Para más seguridad en el viaje coloquémosle cuidado a nuestros objetos personales». Pongámosles, señor agente, pongámosles.

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