Santos y Lula: una alianza estratégica

Después de los encuentros políticos vienen las reuniones con empresarios. Colombia participará en la construcción de avión.

La delegación colombiana en Brasil, encabezada por Juan Manuel Santos, pasó las últimas horas de este miércoles dando las puntadas finales a la agenda que presentará este jueves a la Federación de Industrias del estado de São Paulo. El día fuerte de la política culminó este miércoles con un encuentro con Nelsom Jobin, ministro de Defensa brasileño, y este jueves el destino de las conversaciones girará hacia el tema de las inversiones y del estrechamiento de las relaciones comerciales entre los dos países.

El ministro de Comercio Exterior, Sergio Díaz-Granados, será el encargado de poner la vista de los industriales paulistas en el camino que conduce a Colombia: “Brasil es el primer emisor de inversión extranjera privada en América Latina, pero nosotros no estamos entre sus grandes preferencias para hacer inversiones”.

Díaz-Granados agregó que durante el último lustro la inversión extranjera directa brasileña en Colombia se concentró en el sector industrial, al acumular el 86,7% del total. Su misión, la que comparte con el presidente Santos, consistirá básicamente en exponer “el marco favorable en el que el país se encuentra en este momento” y lograr acuerdos en sectores como construcción, comercio, salud, agricultura, agroindustria y servicios. Para lograr este fin, la comitiva nacional se reunirá con 33 ejecutivos de empresas brasileñas.

Es que según Francisco Solano, director de la Cámara de Comercio Colombo-Brasileña, en el área comercial hay alto potencial de venta en Brasil, en el corto plazo, de productos no tradicionales colombianos de los siguientes sectores: agrícola y agroindustria, flores, caucho, autopartes, farmacéutico y químico, metalmecánica, plásticos, materiales de construcción, textiles (fibras sintéticas), algunas confecciones, calzado de cuero y piedras preciosas.

 A lo largo de toda la visita de Santos a Brasilia, la prensa local ha replicado el calificativo de “Parzeiro estratégico”, que reiteradamente el presidente Santos ha empleado en sus declaraciones. Este miércoles, durante el almuerzo que ofreció el presidente Luiz Inácio Lula en el Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería, las palabras del mandatario anfitrión apuntaron hacia el mismo blanco. Lula destacó los recursos naturales que los dos países comparten y señaló que las proyecciones dicen que para finales de este año las exportaciones de Colombia y Brasil aumentarán en un 90% y superarán los US$830 millones. “Somos dueños de una megadiversidad, poseemos sociedades multitécnicas, riqueza cultural y economías fuertes y diversificadas”, puntualizó el Jefe de Estado.

Citas políticas

Horas antes de que el presidente de Brasil pronunciara el discurso de bienvenida, la mañana había pasado entre reuniones y acuerdos para la delegación colombiana. Temprano, en la sede de la Embajada de Colombia, la candidata presidencial por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, ungida políticamente por Lula y a quien las encuestas favorecen con el 49% de la intención de voto para las próximas elecciones del 3 de octubre, visitó al presidente Santos. Conversaron cerca de 25 minutos sin tocar el tema de las Farc, sobre el que Rousseff había invitado al diálogo antes de la reunión, en una declaración para la cadena O Globo. “Brasil tiene una posición muy clara contra el narcotráfico y Colombia lo sabe. No tenemos por qué participar (en algún diálogo), salvo que haya algún pedido de Colombia, porque las Farc no son un problema de Brasil, Compartimos la idea de que la seguridad en la frontera es crucial. La participación de Brasil en esta área tiene que ser mayor para que el crimen organizado no penetre por las fronteras”, agregó.

La comitiva presidencial se dirigió entonces hacia el Palacio de Planalto, donde cerca de 300 soldados de los llamados “Dragones de la Independencia” rindieron honores militares al mandatario colombiano y marcharon mientras Lula saludaba a su invitado. Los dos presidentes posaron para las cámaras como es usual y se dirigieron a una reunión privada en la que repasaron el contenido de los ocho acuerdos que desde este miércoles vinculan a Colombia con Brasil. La vigilancia de la frontera será ahora más compartida, con operaciones de inteligencia conjuntas y de capacitación. Lo propio sucederá con los habitantes de esta zona, quienes podrán residir, trabajar y estudiar en cualquiera de los dos lados de la línea fronteriza.

La cooperación binacional también se enfocará en la producción y comercialización de biocombustibles y en la conformación de grupos de investigación para el desarrollo tecnológico. Uno de los más complacidos con los pactos fue el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, quien resaltó que más allá de la mutua ayuda en materia de cooperación, Colombia tendrá la posibilidad de participar como socio de Embraer, Empresa Brasileña de Aeronáutica.

Desde hace varios años, Brasil viene trabajando en el proyecto KC–390, un avión que en cinco años comenzará a reemplazar a los 1.800 Hércules que existen en el mundo. “Colombia participará como socio. Tendrá la posibilidad de producir partes para ese avión, vamos a ser dueños de una planta que producirá las cabinas, generando empleo y una venta garantizada”, dijo Rivera. A esto se suma la posibilidad de que Bogotá adquiera 12 de estos aviones.

Colombia se convirtió en el segundo país en aceptar el llamado brasileño para la construcción de esta aeronave, pues la semana anterior Chile confirmó su intención de participar en este pool internacional, del que probablemente también formarán parte Portugal y la República Checa.

A cambio, en un pacto similar, el país le permitiría a Brasil participar en el desarrollo del Patrullero Fluvial Amazónico, una lancha rápida destinada a custodiar el río Amazonas que el astillero de la Armada colombiana (Cotecmar) adelanta en Cartagena.

No obstante, la “parzeria” que se le vio a los presidentes Lula y Santos no sólo se inclinó hacia los asuntos comerciales y de cooperación. Al final de la tarde, luego de que el mandatario colombiano fuera distinguido con la Orden Nacional del Crucero del Sur, ambos ofrecieron una breve rueda de prensa en la que trataron el tema de las Farc. “Es un problema de Colombia, aseguró Santos”, descartando de plano los rumores que hablaban de una posible mediación de Lula en el conflicto. Sin embargo, el primer mandatario no cerró la puerta: “Brasil siempre podrá colaborar cuando nosotros consideremos que puede y deba hacerlo. Para hablar de diálogo primero hay que ver una voluntad real por parte de las Farc, que no hemos visto todavía”.

Luiz Inácio Lula, quien durante el día sentenció que nada justifica el terrorismo como instrumento de lucha política, respondió a las palabras de su homólogo afirmando que “Brasil no confunde los problemas internos de Colombia. El que discute esos asuntos es Colombia y en la medida en que Brasil pueda ayudar, sólo bastará con que el gobierno colombiano lo diga”.


El caso del ‘Cura Camilo’

Cuando estaba en la cartera de Defensa, Juan Manuel Santos, le dijo al diario “O Estado de São Paulo” que el gobierno colombiano le había avisado a Lula sobre una información encontrada en el computador de ‘Raúl Reyes’ relacionada con Brasil. Entonces Marco Aurelio García, asesor de política internacional de Brasil, calificó como irrelevantes los datos suministrados por Colombia. Sin embargo, este miércoles durante la reunión entre funcionarios colombianos y brasileños, el ministro de Justicia de Brasil, Luiz Paulo Barreto, confirmó que ‘Oliverio Medina’, también conocido como ‘El Cura Camilo’ tenía asilo en Brasil.

Este hombre, un sacerdote que ingresó a las Farc en 1983 y quien en su rápido ascenso llegó a ser secretario de ‘Tirofijo’. Llegó a Brasil como delegado especial de las Farc en 1997 y estuvo en Colombia durante el proceso del Caguán.

Según un dossier revelado por la Revista Cambio, ‘El Cura Camilo’ fue capturado en 2005 en Brasil, por presión de las autoridades colombianas. Colombia lo pidió en extradición, pero el Tribunal Supremo de Justicia de Brasil no solo la negó el 22 de marzo de 2007, sino que le reconoció a 'Medina' la condición de refugiado político.

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