La capacidad de aferrarse a los sueños

Jorge Perugorría protagoniza la película 'El cuerno de la abundancia', que se estrena este viernes en cartelera nacional. Actores y director de nuevo juntos desde 'Fresa y chocolate'.

La cara más internacional del cine cubano, Jorge Perugorría, vuelve a compartir escenario con los actores Vladimir Cruz, Mirta Ibarra y el director Juan Carlos Tabío, quienes fueron artífices de la icónica película que le dio la vuelta al mundo: Fresa y chocolate.

Esta vez, la historia se desarrolla en el pueblito imaginario cubano de Yaragüey, donde una noticia revoluciona a toda su población. Todos los que se apelliden Castiñeiras recibirán una jugosa herencia que unas monjas depositaron en un banco de Inglaterra en el siglo XVIII. Las personas marcadas por ese apellido empezarán los trámites para conseguir su parte y Bernardito —interpretado por Perrugoría— será el encargado de liderar esa misión. El Espectador habló con el actor cubano.

¿Le molesta o le agrada tener un estigma inolvidable como el de ‘Fresa y chocolate’?

Realmente es un privilegio para un actor encontrarse en su carrera con un personaje tan maravillosamente escrito como el de Diego de Fresa y chocolate, y es un motivo de orgullo haber trabajado en una película que 15 años después de su estreno tiene absoluta vigencia.

¿Qué admira de la manera de dirigir de Tabío?

Tabío tiene un gran talento para dirigir actores, muchas de sus películas son corales, donde mueve gran cantidad de personajes con una gracia y una frescura inigualables. Además de ese humor inteligente que acompaña a sus historias, ese juego del cine dentro del cine que utiliza como rompimiento y esa capacidad que tiene de incidir sobre la realidad cubana de una manera crítica y comprometida, convirtiéndose en un cronista de su tiempo. Como diría uno de sus personajes, el ciego de Lista de espera: “Yo soy un caso social”. Tabío es un caso social dentro del panorama cinematográfico cubano.

¿Qué le deja Bernardito, su personaje en ‘El cuerno de la abundancia’?

Bernardito es un personaje que de alguna manera representa a mi generación, un joven nacido y criado con la revolución, que tuvo la oportunidad de estudiar una carrera universitaria y hacerse ingeniero en la antigua RDA y que después de los 90 ha tenido que pasar todas las vicisitudes, como cualquier cubano. Es ingeniero, pero el salario no le alcanza para vivir y por eso tiene un banco de películas clandestino para mantener a su familia. Ante esta dura realidad, muchos decidieron irse, otros quedarse. Bernardito se quedó.

En su opinión, ¿cuál es el gran mérito de esta película?

Esta es una película que habla de la capacidad del ser humano de aferrarse a los sueños bajo cualquier circunstancia y su mérito es que nos enseña que estos personajes, que de alguna manera representan una gran parte de la sociedad cubana, no pueden esperar por herencias, por dinero ni por milagros que vengan de afuera para resolver sus problemas, de ahí el paralelismo con Bienvenido, mister Marshall, de Berlanga.

¿Qué es lo más grato y lo más difícil de ser cubano dentro de la industria cinematográfica?

Lo más grato en Cuba para un actor es el reconocimiento del público cubano a nuestro trabajo. Esas grandes colas en los cines de La Habana para ver el cine nacional no se cambian por nada. Lo más difícil es que hay más talento que oportunidades, por eso hay tantos actores talentosos y queridos por el público cubano trabajando en Colombia y en otros países.

¿Cómo vive el éxito en un país donde el cuerno de la abundancia no es precisamente la regla?

Realmente yo ya no soy una excepción dentro de la realidad cubana, cada vez hay más actores, músicos, pintores, bailarines, artistas con proyección internacional, con éxito y reconocimiento fuera de Cuba y el pueblo cubano lo que siente por ellos es un profundo orgullo.

¿Cuál fue la última película que lo tocó profundamente?

Fue  la pelicula que  hice en la bella Colombia, Edipo alcalde  que  me tocó profundamente.  Quiero aprovechar para mandarle un fuerte abrazo a Jorge Alí Triana; su director, a Jairo Camargo, a todos los actores y al equipo técnico colombiano. Qué gente con tanta pasión por el cine, qué bella tierra. Se merecen la paz que soñaba Edipo.

 

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