"Recibí amenazas de muerte"

Se estrena en Colombia 'Ciudad de vida y muerte', ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián. Narra magistralmente en blanco y negro la masacre de Nankín.

1937: como una estampida humana las tropas japonesas invaden Nankín, entonces capital de China, arrasando con todo. Las estatuas y los edificios fueron derrumbados, los símbolos pisoteados y la muerte extendida como una peste. Los datos aseguran que alrededor de 300 mil personas murieron y así se esfumó la mitad de la población de la ciudad.

La tercera película de Lu Chuan, uno de los directores emergentes más talentosos de China, logra retratar con crudeza y sin concesiones la miseria humana en sus más crueles escenarios. Fusilamientos, violaciones, enterrados vivos, quemados, ahogados, la tragedia de la guerra no escatima en sus métodos implacables y en recalcar la degradación humana que genera. No hay tregua, no hay piedad.

La cámara va al ritmo de la batalla, que es al mismo tiempo frenético y de una angustia calmada. El lente se pasea por la mirada arrodillada del derrotado y la sevicia violenta del ganador. Los primeros minutos atrapan todo el ruido bélico y su armamento. Lo que sigue después son historias con caras que hurgan los recorridos personales de opresores y víctimas a través del calvario.

“Vivir es más difícil que morir”, sentencia el soldado japonés Kadokawa, a quien el director le dio la posibilidad de quitarse los escudos y la máscara de bestia asesina para volverlo humano como un ser capaz de sentir miedo, compasión y hasta amor en un ambiente tan inhóspito. Es justamente por este personaje que la película ha despertado grandes críticas y controversias en China.

Se podría especular que todas las producciones bélicas ya han recorrido el sabor del plomo en la boca y han agotado las posibilidades de la barbarie. Sin embargo, La ciudad de vida y muerte confirma lo contrario. Es una película que abruma por el horror de sus hechos y conmueve con su belleza fotográfica. Durante dos horas y quince minutos el espectador se enfrentará a una demoledora historia y a una experiencia cinematográfica de la cual no podrá desprenderse fácilmente.

¿Cómo se preparó para hacer esta película? ¿Qué libros leyó?

Básicamente leí todo lo que tenía a mi alcance que se hubiera escrito en China al respecto. Leí, leí y leí. Después les pedí a mis amigos japoneses que me mandaran material de allá para concluir con mi investigación. Leí muchas historias personales en los diarios de soldados japoneses y usé esto como una base para uno de los principales personajes.

¿Por qué era tan importante dar cuenta de esta masacre?

Era importante hacer una película que pusiera a la gente a pensar. Si conseguía esto, entonces creo haber logrado una película significativa.

¿Qué espera del espectador?

Espero que le dé la oportunidad de reflexionar acerca de cómo en tiempos de guerra la gente es capaz de cometer los actos más inhumanos. La gente buena en la guerra es capaz de sacar lo peor de sí.

¿Emocionalmente tuvo que pasar por mucho, dada la dureza del tema?

Me dediqué por dos años a investigar y en los primeros meses fue increíblemente duro estudiar este horror. Gradualmente, logré definir y asimilar lo que había pasado en este oscuro pasaje de la historia y seguir haciendo la película, que seguramente nos hará pensar en lo que pasó en Nankín.

¿Cuáles fueron las implicaciones políticas de este largometraje? ¿Las tenía en cuenta desde el principio? ¿Cómo encuentra la censura en China?

Las relaciones chino-japonesas son muy sensibles. Cuando aplicamos para una licencia de filmación casi que no se aprueba. El proyecto estuvo a punto de caerse. Nos tomó alrededor de cinco meses para convencer a quienes ejercían la censura. Las reglas no son totalmente rígidas. Tuvimos que negociar con ellos y hacer ciertos cambios en el guión. Les tuve que explicar por qué era importante la manera en que yo lo planteaba. Para mí era importante contar la historia desde la perspectiva de un soldado japonés. Cuando se estrenó, este aspecto fue el que causó grandes debates y controversia desde la audiencia y desde la crítica. Recibí incluso amenazas de muerte. El punto crucial fue haber retratado un soldado japonés como un ser humano y no simplemente como un asesino sin remordimientos como mucha gente quisiera pensar que eran los japoneses.

¿Qué tan controversial es hoy en día la masacre de Nankín en la China de hoy?

La masacre de Nankín fue sólo una parte de la guerra chino-japonesa. No es controversial por sí sola, pero el hecho de haber retratado a un japonés como humano contrarió a mucha gente.

¿Cómo perciben los chinos a los japoneses en su generación?

La relación es complicada, porque la guerra no está lejos de nuestro pasado. Especialmente para la gente mayor y para las personas de mentes cerradas. Ellos pueden sufrir un mal sentimiento persistente.

¿Cómo encontró un balance entre la veracidad de la historia y las exigencias de una narrativa dramática?

Hay tanto drama y tanta emoción en las historias reales de las personas involucradas en todos los aspectos de la masacre de Nankín, que no fue difícil desarrollar los personajes. La mayoría de ellos están basados en personas que existieron. Hice una gran investigación que incluyó versiones personales de los hechos de gente que vivió el horror y basé sólidamente mi guión en hechos y respuestas humanas verídicas de lo que se vivió y se sufrió.

En esencia, ¿dónde diferencia su filme de otras películas de guerra?

Quise hacer una película que no se pareciera a ninguna otra y a pesar de que he visto muchos filmes de guerra, no quise emular ninguno.

¿Qué tipo de cine aprecia?

Todo estilo de películas. Filmar es mi pasión, por lo tanto, me gustan todos los géneros. Mi primer filme, The Missing Gun, era un drama. Después de eso, Kekexili: Mountain Patrol fue cine arte situado en el altiplano del Tíbet y esta última es una épica de guerra. En estos momentos estoy escribiendo mi próxima película, que será un drama histórico. Como ve, mi gusto no es limitado en una forma de expresión. Estoy inspirado por un rango muy amplio de producciones.

 ‘Ciudad de vida y muerte’ será estrenada el próximo viernes, 10 de septiembre, en las salas de Cine de Colombia.


¿Quién es Lu Chuan?

Se ha dicho que sus películas incisivas e intuitivas han encontrado un nuevo camino para la cinematografía china.

Estudió en la Academia de Cine de Pekín. Empezó como coguionista en Black Hole (Hoyo negro), que resultó ser una de las series más vistas en la televisión china.

Su debut como director lo hizo con The Missing Gun, que participó en el Festival de Cannes de 2002, después en el de Venecia, para terminar en el de Sundance. Un recorrido envidiable para cualquier director y más para su ópera prima. Su segundo filme, Kekexili: Mountain Patrol (2004), cuenta la historia de una patrulla en la montaña del Tíbet que lucha por la conservación de su más preciado tesoro, el antílope tibetano. La crítica fue muy entusiasta con esta producción, que ganó el premio a Mejor película en el Festival de Tokio y el de Mejor fotografía en el de Taiwán. Su tercera película, Ciudad de vida y muerte, ha sido un éxito internacional que lo ha catapultado como una figura emblemática del arte chino que se preocupa por la responsabilidad social.

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