¿Inequidad en regalías?

EN EL DEBATE SOBE LA REGIONALIzación del país, algunos alegan que la región y el departamento son incompatibles y otros piensan que la región como entidad territorial es simplemente innecesaria porque el tamaño de los departamentos es adecuado.

Realmente, no es en mucho lo que la región podría afectar a los departamentos porque la verdad no es mucho lo que podría quitarles. Los departamentos son tractomulas con motor de Renault 4, sujetos de competencias amplias y generales pero con unos recursos propios exiguos porque el constituyente de 1991 prefirió entregarle al municipio las rentas territoriales más dinámicas.

Si el país toma el camino de crear regiones con todos los atributos de las entidades territoriales, como proponen los defensores del Voto Caribe, pues se hará necesario pensar en dotar a las regiones con tributos propios, porque la autonomía administrativa no se mide en términos de competencias legales y de declaraciones de intención sino en plata blanca: se es autónomo cuando se tiene chequera propia, y no se pude pensar en una entidad territorial enteramente subsidiada con transferencias de la Nación.

Cuando un país inicia un proceso de descentralización, se escoge un nivel territorial privilegiado sobre los demás a la hora de repartir competencias y recursos. Los patrones mundiales indican que los países unitarios tienden a privilegiar el nivel municipal sobre el nivel intermedio cuando se trata de transferir competencias y recursos, mientras que los países regionales (no unitarios) privilegian a su nivel intermedio en detrimento del municipio.

Al fortalecer las regiones el perjudicado será el municipio, y en particular el municipio grande que es el mayor concentrador del impuesto de industria y comercio (ICA), la más dinámica de todas las rentas territoriales. En un escenario de regiones, la Nación se vería avocada a exigir del municipio que comparta con la región un porcentaje del ICA, como hacen hoy algunos países regionales, so pena de que las eventuales regiones no tengan ni para pagar la nómina.

Lo que está en juego con la creación de regiones no son los pobres departamentos, sino un modelo de descentralización que escogió al municipio como eslabón principal. No olvidemos que la positiva transformación que hemos vivido en Bogotá se debe tanto a los buenos alcaldes como al hecho de contar con el 49% del total del ICA del país ($2 billones de $4,27 billones recaudados en todo el país).

Abrir el debate sobre las regiones y la inequitativa repartición de las regalías, no puede hacerse sin entender que la mayor fuente de inequidad regional reside en la concentración en unas pocas grandes ciudades del ICA. Los fondos de compensación no sólo se alimentan de regalías. En muchos países del mundo los fondos de compensación se erigieron para repartir  los excesos de concentración de ICA en unos pocos municipios.

PD. ¿Cómo hace el senador Juan Lozano para combinar su sentimental recuerdo de Galán con la defensa cerrera del gobierno anterior?

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