Richard Páez no contempla la renuncia

La pobre campaña del técnico venezolano con Millos es parecida a la que tuvo dos años atrás con Alianza Lima.

La traumatología fue la especialización por la que se inclinó Richard Páez después de graduarse de médico pero, por más que terminara colgando la bata para dedicarse al estudio del balón, ahora perfectamente podría acudir a la profesión de origen y asimilar de alguna forma los golpes que viene afrontando en el banquillo de Millonarios.

La derrota con Huila del domingo en Techo lesionó las ilusiones albiazules de clasificación a la semifinal del Clausura, así tenga dos partidos pendientes, y el venezolano, sin medir aún las proporciones del daño, ha sido el primero en asumir la responsabilidad por el crítico momento albiazul.

Cuando aceptó, pidió tiempo, porque curar la enfermedad crónica de eliminaciones consecutivas no era cuestión de un día para el otro, pero a una fecha de llegar al meridiano de la primera parte del Clausura, la paciencia parece agotársele a la hinchada y también a un sector del periodismo ante el antepenúltimo lugar en la tabla y el promedio.

Páez ya adelantó parte del dictamen, al atribuir a errores individuales buena parte de las cuatro derrotas acumuladas, una menos de las que completaba dos años atrás cuando dirigía al Alianza Lima.

Con el también equipo blanquiazul de Perú, al médico le costó y luego de seis meses —de junio a noviembre de 2008—, fue despedido por la directiva de los ‘Íntimos de La Victoria’ a falta de tres fechas para terminar el Clausura.

Según Ómar Dávila, jefe de redacción del diario El Bocón del vecino país, “tras ser técnico reconocido con la selección venezolana en distintas categorías, Richard llegó en medio de una gran expectativa y enorme respeto por la colectividad deportiva peruana”.

Además, “su predicamento parecía que podía revolucionar las bases de Alianza desde las categorías menores, pero pecó de confiado, ya que un grupo de jugadores veteranos, acostumbrados a la vida nocturna, aprovecharon un permiso que les dio para despedir a Reimond Marco, que se iba para el PSV Eindhoven, y se emborracharon, lo cual fue de conocimiento público, quedando mal parado el venezolano, lo cual resquebrajó además su relación con el grupo, al que dejó peleando el descenso”.

Ese divorcio con el plantel se tradujo en números, ya que la campaña de Páez, tras 23 partidos dirigidos, se resumió en nueve ganados, un empate y trece derrotas, para una producción de apenas el 40 por ciento.

Fue despedido, mas no indemnizado, por lo que su caso pasó a la Cámara de Conciliación y Resolución de Disputas de la Federación Peruana de Fútbol, que ya falló en favor del DT. Alianza, por su parte, quiere pagarle los 160 mil dólares en 10 cuotas, propuesta rechazada por el médico, lo cual hace probable que la CCRD ratifique en breve la decisión y les quite puntos a los blanquiazules, que actualmente se encuentran en el grupo impar de la liguilla que da acceso al título.

Victoria asegurada para Páez justo en medio de tantas derrotas en Bogotá —tres en línea, incluida la de Copa Colombia—, que lo ponen en la cuerda floja, pero insuficientes según él para pensar en la renuncia. Igual su futuro podría definirse el sábado en el clásico frente a Santa Fe, donde está prohibido hasta empatar y más cuando por caer en un derbi limeño con Universitario (1-2 en Matute), le armaron las maletas.

 

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