Entrenadores de matrimonios

Después de fracasar en el amor se conocieron, se casaron y decidieron abandonar sus profesiones para preparar y guiar  a quienes quieren lograr el éxito de su vida matrimonial.

A Marysabel Rincón y Jaime Trujillo los unió una pena de amor. Ella había estado en una relación de noviazgo muy larga que finalmente no prosperó y él no encontró la manera de salvar su matrimonio. A pesar de sus amargas experiencias se atrevieron a darse una segunda oportunidad y ya llevan diez años juntos. Hace cuatro decidieron dejar a un lado sus profesiones en economía y derecho para convertirse en couches de pareja, en entrenadores dedicados a fortalecer los matrimonios, a proporcionarles estrategias para superar los conflictos y a prepararlos para las dificultades de la convivencia.

En sus talleres, que dictan cada mes en una finca en el municipio de Fusagasugá, se ha visto de todo. Parejas con hijos entre los cinco y diez años al borde de separarse por culpa de la infidelidad de alguno o de ambos; jóvenes recién casados que se niegan a seguir juntos porque no soportan los defectos del otro o sienten que sus deseos y expectativas no son tenidos en cuenta, y relaciones de más de 30 años de matrimonio que ya no resisten la ausencia de sexo, caricias y besos.

“Son parejas en crisis que necesitan ayuda para salir adelante o tomar a conciencia la decisión de separarse”. Para Jaime Trujillo, muchas veces lo que impide resolver los problemas del matrimonio es que hay mucho dolor y se actúa más por impulso que como fruto de un ejercicio racional. De hecho, asegura, muchas parejas se han casado motivadas por el deseo y en realidad no tienen un proyecto de vida en común que garantice la supervivencia de su relación.

Por eso, durante el fin de semana que dura el taller Marysabel y Jaime insisten en desarrollar en los asistentes herramientas que les permitan comunicarse, compartir con el otro cómo se sienten y a qué acuerdos están dispuestos a llegar para resolver determinadas situaciones. No es una tarea fácil y en muchos casos esta pareja de entrenadores fracasa en su intento por reenamorar matrimonios. “No existe una fórmula mágica que garantice el éxito de una relación —advierten—, pero sí algunos trucos para mantener el amor y el deseo vivos”.

Por ejemplo, el tema de la sexualidad es uno de los más complicados porque, explica Jaime Trujillo, hay parejas que lo consideran un tabú y no se sienten seguras a la hora de proporcionarle al otro un rato de placer. “Por eso recomendamos probar opciones distintas como la sexualidad tántrica, en la que entra a jugar un papel importante la espiritualidad”. Los suegros también son otro asunto delicado de manejar. En ese sentido, su recomendación es definir muy bien los tiempos en los que se va a compartir con la familia política y recordar que después de casarse la prioridad debe ser el nuevo hogar.

La acogida de los talleres de esta pareja bogotana ha sido tan grande que muy pronto se trasladarán a una nueva sede, eso sí, ésta seguirá siendo afuera de la ciudad, en un espacio rodeado de naturaleza en el que los asistentes se sientan alejados de la cotidianidad, pues de esta forma, dice Marysabel Rincón, es más fácil que dejen a un lado los rencores y solucionen sus conflictos.

¿Por qué fracasa la relación de pareja?

No existe un balance: las obligaciones laborales de alguno o de ambos absorben todo su tiempo y no disfrutan   momentos en pareja.

Mala comunicación: cuando no se logran expresar las expectativas, necesidades y deseos, aparecen los conflictos y los  problemas se magnifican.

Los suegros: Marysabel Rincón y Jaime Trujillo encontraron que el apego exagerado de uno de los miembros de la pareja a sus padres genera malestar.

El sexo: especialmente en las parejas mayores de 40 años persisten muchos mitos sobre la sexualidad, hay temor de arriesgarse para complacer al otro.

Infidelidad: es un problema común que, según la experiencia de Marysabel Rincón y Jaime Trujillo, afecta sobre todo a los matrimonios con hijos.

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