El 'profe' de inglés

Un colombiano fundó la academia de inglés más grande de Canadá, que cuenta con más de 7.000 estudiantes de todo el mundo. Su calidad ha sido premiada hasta en Londres.

El gran sueño de Bernardo Rivero era estudiar cine en Nueva York. Su carrera como publicista lo había llevado a trabajar en agencias de Bogotá como productor de comerciales de televisión y creía que con sus nuevos estudios le daría un empuje a su trayectoria profesional. Decidido, se fue a Canadá a estudiar inglés.

Su experiencia en la academia de idiomas no fue muy grata. Notaba falencias en la enseñanza y poco interés en los estudiantes. Se hizo amigo de uno de sus profesores, Ilan Cohen, con quien compartía estas frustraciones. Antes de que Bernardo partiera para Nueva York a perseguir su sueño, los dos hablaron de lo que harían si fueran dueños de una escuela de inglés. Montaron su castillo en el aire y se despidieron.

La construcción de ese castillo, un tanto lejano, se concretó apenas dos años después, cuando Bernardo, Ilan y un tercer amigo, Johnatan Kolber, se encontraron por algún vericueto del destino. La vida los juntó en 1997 y en julio de ese año abrieron las puertas de su propia escuela de inglés en Toronto. Empezaron con 20 estudiantes y con el ánimo de ofrecer lo que las demás academias no ofrecían: servicio personalizado.

No parecía muy difícil. Pensaron en los perfiles de los estudiantes que llegan a aprender inglés en Canadá o EE.UU. Se imaginaron lo que ellos necesitaban, lo que ellos querrían y lo que todos soñaban. Así nació ILAC: International Language Academy of Canadá.

“Lo que existía eran academias informales, enfocadas más al turismo y a los jóvenes, y su mensaje era ‘pásela rico y estudie un poquito’. Nosotros queríamos algo más completo y con énfasis en lo académico”, cuenta Bernardo desde Vancouver, donde está la segunda sede de ILAC.

Su éxito lo atribuye a una combinación de suerte y dedicación para satisfacer a sus estudiantes, para hacerlos felices. Se concentraron en la atención al cliente. “En un año crecimos tanto, que pasamos de 20 a 100 estudiantes”.

Armaron varios paquetes con el objetivo de brindar una experiencia completa a sus estudiantes, dependiendo de sus necesidades. Hay un programa de verano para adolescentes, donde los jóvenes combinan actividades recreativas y culturales. Otro está dirigido a adultos o universitarios que deseen énfasis en negocios.

Ofrecen un plan para aquellas personas que se preparan para un examen internacional de inglés. Existe otra opción de aprendizaje para aquellos que quieran quedarse en Canadá a estudiar pregrado o posgrado, a quienes les ofrecen, además, el trámite de ingreso a la universidad que elijan (tienen convenios con 22 instituciones). Los paquetes ofrecen alojamiento en casa de familias canadienses, actividades extracurriculares recreativas y culturales, visitas a museos y sitios turísticos, que varían según el perfil del estudiante. “Este conjunto hace que la experiencia sea positiva. Nadie ofrecía el paquete, todos se limitaban a las clases”.

“Nuestro público original eran adolescentes y jóvenes universitarios, pero se fue ampliando. Ahora recibimos 7.000 estudiantes por año, que provienen de más de 60 países y de los más variados perfiles. Somos la escuela más grande de Canadá y una de las más grandes del mundo”.

Luego vinieron alumnos de México, Brasil, Corea y Japón. Cada año, con una oleada más fuerte de estudiantes que el anterior, sus aulas se ensancharon y terminaron convertidas en una interesante experiencia multicultural. “Hoy tenemos oficinas de apoyo en Londres, Pekín, Sao Paulo, Estambul, Toronto y Vancouver”, dice el bogotano.

Percibieron la fuerte demanda de Brasil y allí abrieron su primera oficina fuera de Canadá. Luego vino el interés de China y países euroasiáticos como Turquía, que hoy jalonan la demanda de esa parte del mundo. ILAC fue la primera en establecer su sede allá y -pese a tener más competidores- sigue siendo la líder. A pesar de que no suene lógico, uno de sus grandes aciertos fue abrir oficina en Londres, que capta los estudiantes de Europa, Rusia y todos los países ex soviéticos. Más de 100 agencias de estudios representan su academia en el mundo.

“Sabemos lo que somos por nuestros egresados, que ya suman más de 40 mil personas, y por nuestros representantes. Ellos son los que manejan el negocio y conocen la capacidad de cada institución. Cuando conocen nuestras sedes, certifican que somos la academia más grande del mundo. Y en calidad, hemos ganado tres años consecutivos el premio más importante de nuestra industria que entrega el Language Travel Magazine, en Londres. Es una ceremonia de gala, con tapete rojo, que premia la mejor escuela de inglés de Norteamérica. Allí competimos con más de 170 academias de Canadá y casi 400 de Estados Unidos”.

Y aunque Bernardo aún siente nostalgia por la publicidad, de alguna manera ha encontrado cómo poner en práctica todo lo que aprendió en Nueva York, haciendo los comerciales de ILAC. Ya hizo cursos de actualización y compró equipos de televisión para promocionar su academia. No le resulta muy difícil, porque sus sedes son grandes, modernas y espaciosas (la de Toronto tiene 65 salones y la de Vancouver, 55, sin contar con las salas de computadores, el laboratorio audiovisual) y sus imágenes en internet son muy llamativas para los clientes.

Pero su principal reto está en seguir creciendo. El siguiente paso es mucho más osado: abrir academia en EE.UU. Ya tienen la mira puesta en Miami. Y en varias de las más grandes urbes del mundo.