Cancelada la quema del Corán

El pastor cristiano Terry Jones declinó su intención de incinerar el libro sagrado del Islam, gracias a que el proyecto de mezquita en la Zona Cero de Nueva York, sería trasladado a otro lugar.

Rabia, ansiedad y miedo. Todos los ingredientes del peligroso coctel que crece minuto a minuto dentro y fuera de los Estados Unidos por cuenta de los planes del controvertido reverendo Terry Jones, líder del Dove World Outreach Center, una diminuta congregación cristiana de no más de cien feligreses en Gainesville, Florida, quien anunció su intención de quemar varias copias del Corán, el libro sagrado del Islam, durante una ceremonia televisada del noveno aniversario de los ataques terroristas contra Estados Unidos, el sábado 11.

Oriente Medio se levantó en multitudinarias marchas invocando la muerte de Estados Unidos y llamando al presidente Barack Obama “traidor”. La respuesta del mandatario, a través de altos funcionarios de su administración no se ha hecho esperar. La secretaria de Estado, Hillary Clinton; Robert Gates, secretario de Defensa, y el comandante de las Fuerzas Armadas, David Petraeus, levantaron su voz de rechazo y preocupación haciendo referencia a la ola de violencia y repudio desatada contra tropas estadounidenses luego de la publicación de las fotos de torturas en Abu Ghraib o los rumores de la destrucción sistemática del Corán en la prisión de Guantánamo. Eric Holder, fiscal general, fue un paso más allá al llamar los planes de Jones de peligrosos y propios de un idiota.

Interpol emitió una alerta global en la que previene de la “alta posibilidad” de “ataques violentos en el mundo” por cuenta de la iniciativa de Jones, e incluso el Departamento de Estado le advirtió a todos sus ciudadanos sobre la posibilidad de manifestaciones violentas por el mismo hecho.

Distintos líderes musulmanes han calificado la quema como una mecha que prendería un inusitado fuego de rabia y retaliación contra Estados Unidos. En Irak, las autoridades están en alerta; el primer ministro, Nuri al Maliki, advirtió que la quema puede llevar a un aumento de ataques en el país. En el Líbano, el grupo Hizbulá advirtió que la iniciativa es “un insulto y una agresión contra el Islam y los musulmanes“. En Afganistán, Somalia y otros países con mayoría islámica, las protestas aumentan. El presidente Barack Obama dijo que la quema del Corán es una arma de reclutamiento para Al Qaeda.

Pero el mandatario está entre la espada y la pared. Para Obama, a quien uno de cada cinco estadounidenses consideran musulmán, pronunciarse específicamente sobre el caso podría ser un grave error, explica el analista político John Nichols, de la revista The Nation. “Arremeter en contra de la quema del Corán iría en contra del principio de la libertad de prácticas religiosas en este país, argumento en el que sustentó su pronunciamiento a favor de la construcción del controversial centro islámico en inmediaciones de la Zona Cero”.

A pesar del huracán mediático y diplomático que ha generado “el día de la quema del Corán”, el cual tiene hasta el día de hoy más de 10.000 seguidores en Facebook, el reverendo Jones no desiste de su idea: “Lo reconsideraré si recibo un mensaje de Dios”.

 

 

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