'No descansaremos'

Ocho policías murieron en incursión guerrillera en Putumayo.

Apenas pasaron nueve días desde que un comando de las Farc emboscó una patrulla de la Policía y mató a 14 uniformados en Caquetá, cuando se conoció que, nuevamente, la Fuerza Pública había sido objeto de la violencia guerrillera. Ocho carabineros y dos civiles muertos y cinco más heridos son las lúgubres cuentas que dejó el ataque que, este viernes en la madrugada, perpetraron las Farc contra improvisados cambuches que habían levantado los agentes a pocos metros del puente internacional de San Miguel, paso fronterizo entre Putumayo y Sucumbíos (Ecuador). Con armas largas y cilindros bomba, los guerrilleros atacaron a los policías y a la población civil en un punto conocido como Puerto Colón.

Un consejo extraordinario de seguridad fue convocado de inmediato en Bogotá, al cual asistieron el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera; el director de la Policía, general Óscar Naranjo, y altos mandos militares. El presidente Santos, desde Mompós (Bolívar), señaló con vehemencia: “Cada vez que cae uno de nuestros héroes, la Fuerza Pública se va a levantar con más determinación hasta ver el terrorismo totalmente doblegado. Ahí no vamos a descansar. Y si creen que ataques como éste nos van a debilitar, se equivocan de cabo a rabo. Eso lo que hace es llenarnos de más determinación”.

Varias medidas fueron tomadas tras el asalto guerrillero. El paso fronterizo fue cerrado temporalmente y el ministro Rivera contactó a su homólogo en Ecuador, Miguel Carvajal, para verificar conjuntamente los acontecimientos. Autoridades civiles de Putumayo, como el secretario de Gobierno, Déyer Peña, y la personera de San Miguel, Yaneth Argoty, señalaron que temían que los guerrilleros se hubieran refugiado en el país una vez cometieron el ataque terrorista o, peor aún, que éste se hubiera realizado desde Ecuador. Pero Carvajal lo descartó de tajo: “Es un absurdo, nosotros tenemos control territorial pleno, acá tenemos presencia plena de nuestras Fuerzas Armadas en la frontera”.

Las alertas en la región están encendidas desde hace semanas. El pasado 16 de agosto, el Sistema de Alertas Tempranas había advertido sobre eventuales emboscadas de los frentes guerrilleros 15 ó 48 y la Defensoría del Pueblo, en comunicado público, admitió que “de acuerdo con las quejas presentadas por la comunidad a la Personería de San Miguel, los habitantes del corregimiento de Puerto Colón temen por sus vidas debido a los campos minados que instaló la guerrilla en su retirada”. Según indicó el organismo, “la población asentada en el casco urbano de Puerto Colón fue intimidada por las Farc que, con lista en mano, citaron los nombres de comerciantes de la zona”.

La ofensiva guerrillera de las últimas dos semanas se ha convertido en el principal dolor de cabeza de la administración Santos. A los ocho policías que murieron en San Miguel y a los 14 que fueron incinerados en Caquetá, se suman cinco soldados que murieron en combate con el Eln el pasado domingo en El Bagre (Antioquia) y seis policías que fallecieron en una emboscada perpetrada conjuntamente por Farc y Eln en Samaniego (Nariño). “Mientras las autoridades de Putumayo sigan diciéndole al Gobierno que la situación está controlada, acá no habrá soluciones”, le dijo a este diario un funcionario de San Miguel que prefirió, por seguridad, omitir su nombre.