Pinceladas de la realeza

El conde Anton Wolfgang Graf von Faber-Castell es el heredero de la marca alemana.

Pasó gran parte de su infancia rodeado de colores, creyendo que el único mundo existente tendría labrado en dorado dos palabras: Faber Castell. Anton Wolfgang, el heredero del imperio del grafito alemán, la octava generación a cargo de la empresa, descubrió en un internado en Suiza que el negocio familiar tenía competencia. Ahora, como director ejecutivo, se enfrenta a un mercado donde el lápiz debe retomar fuerzas ante el constante uso del computador. El conde habló con El Espectador

¿Cuál es la importancia de los lápices de colores en la vida de un niño?

Creo que son supremamente trascendentales para los niños, especialmente cuando son muy pequeños. Las niñas tienden a pintar más, en cambio, el interés de los niños en el coloreado es más limitado. He visto con mi familia y la empresa que la forma más fácil para mantener a un niño ocupado y quieto es dándole una caja de colores y una hoja. Es una herramienta para que sean creativos y se queden calladitos también.

Como cabeza visible de la compañía, ¿cuáles han sido sus mayores logros?

Desde siempre, Faber Castell ha sido reconocida a través del mundo. Hace 40 años no existía la calculadora pero sí la regla de cálculo que era nuestro producto principal. Pero en 1970 tuve la visión de reestructurar la empresa y dejar de depender tanto de los productos de dibujo técnico, que es una línea que ya casi no existe porque los diseñadores trabajan en computadores con programas como Autocad, y enfocarme en que lo mejor que hacemos: el producto hecho en madera, no sólo el lápiz de mina negra sino el lápiz de color que es el producto usado por la infancia y con el que se desarrolla la creatividad.

¿Cómo enfrentar  los avances tecnológicos en un negocio tan tradicional?

Faber Castell no sólo quiere ser reconocido como un productor de lápices de color sino como una empresa que estimula la creatividad, como lo dice nuestro slogan: ser un compañero para toda la vida. Estamos tratando de darles consejos a las mamás y a los profesores sobre todas las herramientas que puedan tener para sus hijos y sus estudiantes para estimular la creatividad. Lo que hay que tener en mente es que colorear es importante para eso. Como ahora estamos obligados a usar el computador, nosotros como empresa estamos buscando los instrumentos para devolverles la creatividad a estos niños, a quienes se les está frenando el desarrollo por tanto uso del PC. Además, estamos creando productos dirigidos a personas que no trabajan y que están buscando qué hacer con su tiempo libre. Mucha de nuestra  investigación se basa  en juegos creativos para adultos. Debemos irnos ajustando a unas circunstancias y no podemos estar satisfechos con lo que tenemos.

Faber Castell tiene en su historia el lápiz más viejo del mundo, el más pequeño, el más largo y el más costoso, ¿qué es lo más difícil de reinventarse?

La parte más complicada es a nivel interno. Debo convencer a nuestros trabajadores que estos cambios son necesarios. Es muy fácil comportarse cuando siempre lo hemos hecho de una forma en particular. El reto está en lograr visibilidad en el mercado y que la gente de afuera note lo que uno está haciendo porque está bien inventar el mejor producto del mundo pero si no lo das a conocer en el mercado no te va a servir mucho.

¿Qué le falta a Faber Castell por cumplir?

Mucho. Faber Castell es como un iceberg, lo que se ve en el momento es ese pico que sobresale por encima del mar pero que por debajo tiene todavía hay mucho por hacer. Nos falta tomar productos que realmente generen una diferencia, un punto real en el mercado, que estén visibles y que la gente sepa de su existencia. Por esa razón, hemos creado nuestras propias boutiques, que son exhibiciones controladas por Faber Castell. Es muy difícil confiarnos en los canales tradicionales para mostrar las gamas de productos premium y por eso hemos estado invirtiendo en eso. Cuando vas a una boutique se ve una gama de productos que no se ven en un mercado regular porque es muy difícil tener esa visibilidad allí,. Muchos de nuestros productos tienen características especiales. Falta, entonces, que todo lo que está debajo del iceberg se saque hacia la punta.

¿Cuál marca es su mayor competidor directo?

Como manejamos una gran variedad de productos es complejo establecer un único  mayor competidor. Eso depende de qué  línea de productos se aborde porque hay muy pocas empresas que tienen una gama tan amplia. Pelikan hasta cierto nivel, tal vez, es el más comparativo en las líneas que tenemos.

¿En qué lugares son más fuertes y tienen mayor reconocimiento?

En Latinoamérica en general somos fuertes, particularmente hacia el sur, donde se empezaron los negocios hace mucho tiempo. En el norte, como en Colombia, todavía somos un poco más nuevos pero tenemos un gran potencial. Además, nos va muy bien en países de habla alemana, España, Italia, Grecia y en Turquía somos asombrosamente potentes. En Francia, en cambio, tenemos muy buen posicionamiento para las marcas premium pero para los productos escolares no tanto.

Usted ha tenido la oportunidad de viajar en infinitas ocasiones. ¿Cuál es el sitio más colorido del mundo?

No conozco tan bien a Colombia pero he visto que tiene paisajes hermosos. Para mí sería Perú e India. Aparte de ser países muy bellos, te quedas cautivado cuando observas los tonos de los vestidos de las mujeres.

¿Cuál vendría siendo su color favorito?

Bueno, serían el rojo y el azul. Aunque debí haber dicho que era el verde.

 

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