"En Cómbita los capos se cuentan con la mano"

El único fiscal pedido en extradición por EE.UU. dice que la cárcel está llena de inocentes.

Ramiro Anturi fue director del CTI en Valle, Quindío, Chocó y Santa Marta. Su hoja de vida en la Fiscalía nunca presentó un tachón hasta que, en febrero, una corte de EE.UU. solicitó su captura por delitos relacionados con el narcotráfico.

En adelante, cuando se recuerde cuál fue el primer fiscal pedido en extradición por los Estados Unidos por vínculos con la mafia, el nombre del abogado caleño Ramiro Anturi Larrahondo saldrá a relucir. Con 23 años como investigador criminal, exhibiendo en su hoja de vida 18 años de experiencia en la Fiscalía y varias condecoraciones, una corte federal tiene evidencias de que terminó colaborando a quienes juró combatir. En febrero pasado fue detenido, en el marco de una operación internacional contra el narcotráfico. El expediente detalla que como fiscal antiterrorismo tuvo contactos con un cartel dirigido por Silvio Montaño y Marlon Valencia.

Ellos también están en el pasillo de la extradición y son señalados como enlaces del cartel del norte del Valle. Pero Anturi defiende a capa y espada  su inocencia, habla de conspiraciones y cuenta que pensó en suicidarse. Sus explicaciones, sin embargo, tienen muchas lagunas y, en algunos casos, parecen inverosímiles. El jueves pasado, la Corte Suprema de Justicia autorizó su envío a los Estados Unidos. Cuando la cuenta regresiva para su extradición corre en su contra, así se confesó con El Espectador.

Usted ocupa el triste lugar en la historia del país de ser el primer fiscal pedido en extradición. ¿Qué ha pensado a lo largo de estos siete meses?

El primer día me quería suicidar, pensé que no resistiría. Pero puse todo en manos de Dios. Es que esto es muy duro, es otra vida. El delincuente de pronto sabe que algún día va a parar en una cárcel, pero yo nunca conté con esa posibilidad.

¿Es cierto que iba para director de Fiscalías en La Guajira?

Sí, yo iba para allá. Es que aspiraba a altos cargos en la Fiscalía, pero nunca, nunca pensé que me fueran a llevar a la cárcel.

En la investigación del DAS y la DEA se concluyó que usted vendía información reservada para ayudar a personas vinculadas con el cartel del norte del Valle...

En mi vida había tenido relación con Silvio Montaño o Marlon Valencia. No sé si serían o no de alguna organización ilegal, lo cierto es que no los conocía.

Entonces, ¿cómo resultó implicado en la investigación?

Porque una persona, a quien la DEA identificó en el indictment (acusación) como CS-3, dio información falsa.

¿Quién es CS-3?

Jorge Baena Carmona.

¿Y por qué habría suministrado él información falsa?

Porque le imputé concierto (para delinquir) y porte ilegal de armas luego de que la investigadora Elsa Cristina Reyes del CTI me presentara un informe en el que me decía que le habían encontrado a él 607 fusiles en Cali.

¿Eso cuándo fue?

El 17 de mayo de 2008. Preciso esa fecha porque era mi cumpleaños y me lo dañaron.

¿Por qué realizó usted y no un fiscal de Cali la legalización de esa incautación de armas?

En Cali se temía que fiscales estuvieran favoreciendo a uno u otro grupo y nosotros, que teníamos el grupo del CTI adscrito ante el Ejército, ofrecíamos más garantías. Viajé desde Bogotá a realizar la imputación, tramité la legalización de la captura y de la incautación. Baena salió para la cárcel de Villahermosa (Cali) y hasta ahí llegué yo.

¿Qué fue de él?

El fiscal 10 especializado de la Unidad Antiterrorismo llevó el caso hasta el final y Baena se allanó a cargos, fue condenado. En diciembre de 2008 recibí una llamada de él, me dijo que había obtenido el beneficio de la domiciliaria y que había regenerado su vida, que era otra persona. En la audiencia de imputación me encontré con la hermana de él.

¿Quién era ella?

Fabiola Baena, ella vivía con su esposo en el barrio Nápoles (Cali), la distinguía porque es el mismo barrio de mi mamá.

¿Usted cree que él dio información sobre usted a la DEA en venganza a su arresto?

Sí, sí.

En las grabaciones usted apareció hablando con una mujer cercana al ‘narco’ Silvio Montaño, quien le informó sobre la captura de éste y le pidió enviar un abogado para asesorarlo. ¿Quién era ella?

El 7 de enero de 2010 tenía que viajar a Cali a realizar una legalización de interceptaciones y cuando estaba en el aeropuerto recibí una llamada de doña Fabiola. Ella me dijo que capturaron a este señor Montaño, que si yo viajaba para Cali. Le dije que sí. Cuando llegué, Jorge Baena me recogió en el aeropuerto, me llevó al centro comercial Chipichape, me presentó a otras personas que desconocía y me puse a hablarles de la extradición, como una orientación que se le da a cualquier ciudadano.

¿No es mucha coincidencia que justo a usted lo llamen tras la captura de Silvio Montaño?

Distinguía a doña Fabiola de tiempo atrás, pero ella empezó a relacionarse conmigo después de la captura de su hermano Jorge. Él empezó a buscar cómo hacerme caer en una trampa, me dijo que ella (Fabiola) me iba a dar la oportunidad de tener otras ganancias, pues trabajaba en un instituto donde enseñan criminalística.

¿No le generó sospecha que lo contratara la hermana de alguien a quien usted mandó a la cárcel?

Sí era raro, pero la distinguía de antes y con lo del instituto pensé que podía mejorar mis ingresos y viajar seguido a Cali a saludar a mi madre, una mujer de 88 años, y a mis dos hijos.

¿Era común que lo llamaran a pedirle contactos de otros abogados para asesorar a capturados por narcotráfico?

No, era muy esporádico que sucediera. Sí me había pasado antes porque era muy conocido en Cali, me formé allá, fui profesor en la Universidad Santiago de Cali. Toda mi vida ha transcurrido en esa ciudad.

¿Y tampoco se le hizo raro que Baena lo llevara a presentarle personas? ¿Por qué aceptó?

Él ya gozaba de un beneficio (penal) y trató de ganar mi amistad. Lo que sí veo es que él planeó todo esto y su rabia la desbocó en ir diciendo cosas sobre mí.

¿Podía usted acceder a información relacionada con el narcotráfico en la Fiscalía?

Desde la Unidad Antiterrorismo, no. Sólo podía acceder a bases de datos relacionadas con procesos de terrorismo. No tenía nada que ver con narcotráfico, ¿qué información iba a vender?

Su ‘indictment’ dice que usted le vendió a la mafia un informe falso del DAS. ¿Por qué?

La Policía Judicial mía siempre fue el CTI, y en el indictment se dice que falsifiqué un memorando del DAS: no tenía acceso al DAS. En el indictment se dice que era información falsa y que cobré 10 mil dólares por esa información. Eso es invento de Baena. A él lo mataron como en marzo de este año, y su familia dijo que él era un loco, un mitómano. Uno no sabe entonces cómo el DAS presentó ante la DEA a una persona así, sin hacerle ningún análisis.

Con todo respeto, ¿usted cree que el DAS, la DEA y la Fiscalía terminaron cohonestando un complot en su contra?

Creo que fue para lograr ellos (DAS) el reconocimiento ante la ciudadanía de ser un grupo que da positivos. Soy un falso positivo del DAS, ellos le creyeron a una persona con ánimo de venganza.

Usted dice que también le están cobrando haber impulsado la denuncia de Carlos Gómez contra un supuesto agente del DAS que estaba extorsionándolo.

Fabiola (Baena) me dijo que le había dado mi teléfono a Carlos Gómez para que me llamara. Él me habló de la extorsión y le dije que denunciara. A él le llevaron agentes del DAS una orden de captura falsa y le estaban pidiendo una plata.

Pero por ninguna parte figura alguien del DAS en ese proceso por extorsión. ¿No es un poco absurda su explicación?

Este muchacho (el extorsionista) viene colaborando y él ya dijo que quien organizó todo fue una persona del DAS. Él hizo un retrato hablado del funcionario.

¿Cómo se conocían Carlos Gómez y Fabiola Baena?

Lo desconozco.

Carlos Gómez fue detenido en la misma operación en la que también fueron arrestados el capo Montaño y usted. ¿Sigue insistiendo en las coincidencias?

Sí, él también fue capturado y está pedido en extradición. Pero hay muchas cosas en esta historia que considero importantes. El viernes anterior a mi captura, saliendo de los juzgados de Paloquemao, un detective del DAS se me acerca y me dice que yo tengo orden de captura con fines de extradición. No le creí. El día que me capturaron allanaron mi apartamento y se llevaron mi USB y mi computador.

¿Y qué había en la USB?

Material didáctico para mis clases, actas de investigaciones. Hacía talleres con estudiantes y me inventaba las actas con información de periódicos o internet. Esa es la información que ellos creen que vendía, pero lo hacía para que los alumnos supieran cómo se hacía un acta.

El DAS dijo que en su apartamento encontraron expedientes originales de algunos de los capturados.

Falso. Lo que había era unas fotocopias de una investigación que le llevaban a Marlon Valencia (también pedido en extradición) en la Fiscalía hace nueve años, pero ese caso fue archivado. Su abogada, Yaneth Goyeneche, era de Cali y dejó esas copias en mi casa porque tenía que viajar con frecuencia. Por eso las encontraron ahí. No estaban escondidas, sino en la sala. Hacía poco ella había ido a notificarse de la preclusión.

Un poco exótica esa respuesta. ¿Acaso usted conocía a Marlon Valencia con anterioridad?

No. No pueden tener en el DAS ninguna llamada mía con él. Pueden tener llamadas con Silvio Montaño, de cuando el abogado fue, lo asistió y me contactó.

¿Por qué lo contactó el abogado de un hombre catalogado como capo por las autoridades?

Porque fue el abogado que yo mismo envié, un amigo de Cali y compañero de estudios, para que fuera a asistir a Montaño, el doctor Javier Paz. Él fue al Ejército donde estaba capturado Montaño, cogió su teléfono y me llamó para que Montaño supiera que él sí iba de parte mía, como me lo había pedido Fabiola.

Siendo un curtido fiscal, ¿por qué no tomó más prevenciones? ¿No es ridículo aceptar asesorar a la hermana de un traficante de armas al que metió a la cárcel? ¿Su versión no tiene muchos vacíos?

Mis actuaciones siempre fueron transparentes.

Pero enviar a un abogado de su confianza a asesorar a un narcotraficante... ¿Nunca pensó que iba a terminar enredado?

No lo consideré. No estaba cometiendo ningún delito. Yo conocía a la hermana de Jorge Baena, una señora que tiene su esposo, sus dos hijos, uno de ellos es militar. Nunca pensé que esto me fuera a causar inconvenientes.

Fabiola Baena es el eje de su historia. ¿Cree que ella sabía del plan que, dice usted, fraguó su hermano Jorge en su contra?

No, ella no sabía. Ella actuaba muy desprevenidamente.

¿Cómo se enteró ella de la captura de Silvio Montaño?

Creo que le avisó la esposa.

Fabiola Baena estuvo conectada con todos los hechos que rodearon su extradición. ¿Nunca le despertó sospechas?

No, confiaba en ella, estaba atento a cómo me iba, conocía a mi mamá, a mi hermana, es alguien que no le va a poner a uno una trampa.

¿Hace cuánto la conoce?

Como desde el año 87, 88. Pero sólo de vista, no había un trato allegado. Era una vecina a quien uno veía seguido, no más.

¿Confía en la justicia colombiana?

Sí, con sus errores y todo.

Si se acabara este proceso, ¿volvería a la Rama Judicial?

Volvería con unas experiencias bonitas que he tenido aquí estos siete meses. Me doy cuenta de que en las cárceles sí hay gente inocente. Volvería a luchar por una justicia acorde.

¿Qué ha visto en el patio 7 de Cómbita?

A gente que no ha cometido ningún delito. Los capos se pueden contar con los dedos. Han extraditado a gente que no tiene nada que ver. A mí me toca servirles la comida a otras personas para sobrevivir, llevo siete meses sin salario y mi familia está muy mal.

Su extradición es inevitable. ¿Tiene miedo de lo que viene?

No, probaré que no he cometido ningún delito contra EE.UU.

¿Qué dice su familia?

En la universidad de mi hijo recortaron un artículo de prensa y se lo pegaron en el salón. ¡Es un muchachito de 22 años! Se me acabó mi vida laboral, pero sigo viviendo, Dios me ha fortalecido.

¿Aceptó cargos ante los agentes de la DEA?

Jamás.


 La solicitud del gobierno de Estados Unidos

El 5 de febrero de 2010,  Estados Unidos solicitó la captura con fines de extradición del entonces fiscal de la Unidad Antiterrorismo, Ramiro Anturi Larrahondo, para comparecer ante la justicia de ese país por integrar presuntamente una organización de narcotraficantes. Cuatro días más tarde fue detenido por el DAS.

Según la nota verbal del gobierno estadounidense, era la banda liderada entre otros por Marlon Valencia Portocarrero. Los operativos  efectuados contra ésta  permitieron la incautación de nueve toneladas de droga entre diciembre de 2008 y febrero de 2009. El narcótico era enviado en lanchas rápidas desde Colombia a Panamá, Honduras, México y EE.UU.  Tras la incautación del alcaloide, Valencia habría sobornado a Anturi Larrahondo con el fin de que entorpeciera la investigación y le ofreciera protección frente a un eventual proceso penal.  El 8 de septiembre pasado la Corte Suprema de Justicia dio concepto favorable para la extradición del ex fiscal.

Pruebas del DAS y la DEA

 Los investigadores del DAS que realizaron la operación ‘Sea Clamp’, en la que fue detenido Anturi, insisten en que las grabaciones y otras evidencias que entregaron a la DEA son más que contundentes. Anturi, dicen ellos, sí se involucró con el narcotráfico.

En esa misma operación fueron detenidas otras personas, como Silvio Montaño, Marlon Valencia, Carlos Gómez y el hondureño David Andrade. Hace unas semanas, la Corte Suprema de Justicia autorizó las extradiciones de Montaño y de Andrade.

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