Pederasta se despide

El anuncio de jubilación del ex obispo de Brujas forma parte de un nuevo capítulo del escándalo de abuso sexual a menores en Bélgica.

Roger Vangheluwe fue el primer obispo belga en admitir que a lo largo de su vida sacerdotal abusó sexualmente de menores. Fue en abril pasado, después de que el escándalo por pederastia en la Iglesia se hizo incontenible. Ofreció excusas a Bélgica "por todo el mal ocasionado por sus actos", dejó de ser la cabeza de la diócesis de Brujas pero sin desligarse de ella. Se refugió en la comunidad de Westvleteren, buscando reflexión.

Allí pasó los últimos meses, siendo blanco de múltiples querellas de víctimas y familiares. Aunque no se sabe hacia dónde se dirigirá ahora, Vangheluwe, de 73 años, anunció ayer a través de un comunicado de la Conferencia Episcopal que se jubilará de forma "discreta" y se marchará "a otro lugar, fuera de la diócesis de Brujas". "En la discreción, seguiré reflexionando sobre mi vida y mi futuro", advierte en el comunicado.

El mensaje, citado por la prensa belga, fue difundido justo tres días después de que la comisión designada por la propia Conferencia Episcopal para investigar los posibles casos de abusos de sacerdotes a menores publicara un informe con datos inquietantes. El documento recoge 475 denuncias de abusos que tuvieron lugar entre los años 60 y 80 en instituciones educativas de la Iglesia. De dicho total, concluye que 13 víctimas, de quienes existen evidencias de abuso, optaron por el suicidio y que seis casos más de muertes aún se encuentran en estudio.

El psiquiatra infantil Peter Adriaenssens, presidente de la comisión, declaró que los abusos alcanzaron consecuencias mucho peores de lo que esperaban. La gran mayoría de los casos estudiados, de hombres cuya edad hoy ronda los 40 años, presentan traumas psicológicos que se han mantenido a través del tiempo. En el documento, casi 100 de las 200 páginas que lo componen, están dedicados a los testimonios de las víctimas, relatos de violaciones por vía oral y anal y masturbaciones forzadas.

Adriaenssens también se refirió a las presiones que la Iglesia ha ejercido en todos estos años para que los escándalos no trascendieran y fueran tratados en la intimidad bajo una ley del silencio que colapsó el año pasado ante la magnitud de los abusos.

Recientemente, un tribunal belga declaró ilegal las redadas que la Policía efectuaba en las iglesias para recopilar información destinada a las investigaciones y deslegitimó las evidencias obtenidas con este método. Las críticas no se hicieron esperar y ahora nuevamente se avivan gracias a la nueva aparición del obispo Vangheluwe.

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