El primer obstáculo

El presidente palestino, Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reúnen este martes en Egipto. El tema del que depende la continuación del diálogo: los asentamientos.

El día que el gobierno de Estados Unidos anunció con bombos y platillos que israelíes y palestinos regresaban a la mesa de diálogo, luego de 20 meses de conversaciones congeladas, se escucharon muchas voces escépticas. Los más pesimistas vaticinaron que durante la primera reunión para establecer una hoja de ruta entre el primer ministro israelí, Bejamín Netanyahu, y el líder palestino, Mahmud Abbas, se pondría punto final a este nuevo intento de paz.

El día llegó: este martes al mediodía en la ciudad egipcia Sharm El Sheik —un pequeño pueblo pesquero que ha presenciado acuerdos históricos, como el del 4 de septiembre de 1999 en el cual se alcanzó un pacto sobre la Franja de Gaza o la firma, el 17 de octubre de 2000, del fin de la violencia árabe contra israelíes—  los representantes de Israel y Palestina se sientan en la mesa de diálogo para superar el primer gran problema: llegar a un punto en común sobre la construcción de viviendas por parte de los colonos judíos en Cisjordania.

El 26 de septiembre acaba la moratoria de 10 meses impuesta por Netanyahu sobre la ampliación de asentamientos judíos en el territorio ocupado tras la guerra de 1967. Los palestinos han exigido que se prolongue esa congelación como un requisito para continuar con las negociaciones. Sin embargo, el primer ministro israelí ya dejó claro que no está dispuesto a aceptar una congelación total de los asentamientos judíos en Cisjordania, aunque dijo que podría “hacer algunas concesiones”.

La decisión que tiene sobre sus hombros Netanyahu no es fácil, pues debe satisfacer a los colonos judíos que amenazaron con rebelarse si él insistía en declarar una moratoria; a la ultra derecha israelí, que está en contra de los pasos del primer ministro, y al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que sigue presionando para que continúe adelante la moratoria.

La ONG israelí Shalom Ajshav (‘Paz Ahora’), que sigue de cerca la evolución de las colonias, asegura que agotada la moratoria, los colonos podrán comenzar a levantar 13.000 viviendas que ya han sido aprobadas, 5.000 de ellas en asentamientos alejados de la frontera israelí internacionalmente reconocida. Los palestinos volvieron a advertir que el fin de la moratoria de construcción en las colonias supondría el final del diálogo directo. El presidente Barack Obama admitió que “queda un difícil camino para una salida al conflicto”.