Las acusaciones contra Cáceres

'Juancho Dique', ex jefe paramilitar de los Montes de María, lo acusó de haber hecho pactos políticos con él. "Estoy tranquilo", dijo el ex presidente del Congreso tras su captura.

La captura del senador Javier Cáceres, hecha efectiva este martes por agentes del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía en el mismo recinto del Congreso —cumpliendo órdenes de la Corte Suprema de Justicia, que lo acusa de concierto para delinquir agravado—, forma parte de un proceso que se inició en mayo de 2007. En ese entonces, el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso reveló que en 2003 se realizó una reunión en la casa de la ex representante Eleonora Pineda en Cartagena, para lograr un acuerdo para obtener la Gobernación de Bolívar.

Mancuso señaló que a la reunión asistieron los entonces candidatos Libardo Simancas y Alfonso López, así como el ex senador Juan José García, el empresario Alfonso Hilsaca y el comandante del bloque Canal del Dique de las Autodefensas, Úber Enrique Bánquez, alias Juancho Dique. Según el ex jefe paramilitar, a ella estaba invitado Cáceres, pero no asistió, y le señaló al fiscal de Justicia y Paz que a cambio fueron varias personas en su representación. Pero, en una declaración posterior, Mancuso se retractó y dijo que nunca tuvo vínculos con el congresista bolivarense.

Luego, en septiembre de ese mismo año, fue Alexis Mancilla García, alias Zambrano, subcomandante del bloque Montes de María de las Autodefensas que operaba en Bolívar y mano derecha de Juancho Dique, quien salpicó a Cáceres al afirmar que su organización le aportó votos para ganar la curul en el Senado y habló de varios encuentros entre el congresista y los comandantes Juancho Dique y alias Róger, en Casaloma y en Calamar (Bolívar)”. En respuesta, el parlamentario negó las declaraciones y le solicitó a la Corte Suprema investigar sus actuaciones.

Pero, sin duda, la versión que entregó a la justicia el mismo Juancho Dique fue definitiva para que la Sala Penal de la Corte Suprema ordenara la captura de Cáceres. Durante el juicio contra el representante a la Cámara Miguel Ángel Rangel, el ex jefe paramilitar relató que se reunió con el congresista en un corregimiento llamado Yanguma, al norte de Bolívar, donde se habría sellado una alianza para que, a cambio de que los ‘paras’ respetaran la actividad política de caciques de la región, Cáceres recibiera el respaldo de las autodefensas de la zona.

Ficha clave dentro del Partido Cambio Radical y aliado político del hoy ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, Javier Cáceres dijo este martes estar “tranquilo” y negó haberse reunido para delinquir con algún grupo al margen de la ley en alguna parte del país: “Espero que me llamen a indagatoria, con la absoluta seguridad de que todos los cargos serán desvirtuados (...) el señor Dique siempre ha dicho la verdad y de un tiempo para acá ha planteado una posible reunión. Pueden buscar mis resultados electorales en la zona (donde se cumplió la supuesta reunión) y de pronto les va a dar risa”, afirmó.

La indagatoria, programada para hoy, sería aplazada, pues Cáceres presentó un cuadro alto de glucemia que podría desencadenar un coma diabético y al cierre de esta edición fue hospitalizado en la Clínica General de la 100, en Bogotá.

Consultado sobre la captura, el ministro Vargas Lleras enfatizó que el Gobierno no controvierte las decisiones judiciales y se abstuvo de dar mayores opiniones: “No hemos controvertido los fallos de la Corte Suprema, no lo hacemos hoy y no lo vamos a hacer en el futuro”, dijo. Entre tanto, en el Congreso de la República se reavivó el debate en torno a la necesidad de implantar la segunda instancia en el juicio a los legisladores y se argumentó la tesis de que, por primera vez, aplicará la silla vacía, es decir, que la curul de Cáceres quedará vacante durante el juicio y, en caso de ser condenado, su partido la perdería definitivamente.

Hay quienes creen, sin embargo, que esa figura sólo se aplica en los procesos iniciados en julio de 2009, cuando se reglamentó la norma. Pero para el senador Miguel Motoa, ponente del proyecto de reforma política durante el período legislativo anterior, el artículo 134 de la Constitución establece que para casos de parapolítica el partido permanece con la silla vacía hasta que la justicia determine la inocencia o culpabilidad del sindicado. Y mientras el fantasma de la parapolítica volvía a pasearse por el Capitolio, dejando nervioso a más de uno, el procurador Alejandro Ordóñez aprovechó para reeditar su propuesta de crear un organismo del más alto nivel, el Consejo Superior Disciplinario, para juzgar disciplinariamente a todos los altos dignatarios del Estado.

 

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