La mala hora de Nicolás Sarkozy

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, está en el centro de un paredón de críticas.

Las iniciativas recientes de su gobierno, apoyadas por su bancada en el Congreso, y la polémica por un presunto espionaje desde el Palacio del Eliseo al diario Le Monde, denunciante de un posible caso de tráfico de influencias del ministro de Trabajo, Eric Woerth, ha convertido sus apariciones públicas en espacios destinados a la defensa de sus políticas.

El último episodio se dio este miércoles, cuando en una reunión con los senadores de su partido, Unión por un Movimiento Popular, sugirió a Luxemburgo adoptar a los gitanos que están siendo expulsados de Francia, en vista del fuerte llamado de atención que el martes hizo la comisaria europea Viviane Reding a Sarkozy por poner en práctica “políticas racistas”. “La comisaria europea vive en Luxemburgo. Estaríamos encantados con que allí puedan también recibir a algunos gitanos”, fue la respuesta del presidente.

En las calles, consignas ofensivas van dirigidas a Sarkozy en manifestaciones contra la reciente aprobación de una reforma en el Senado que establece en 62 años la edad de jubilación (dos años más que antes) y la prohibición del uso de la burka (velo islámico) en lugares públicos.

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