El banquero de Dios

La justicia italiana sospecha que el banco de la Santa Sede administra importantes sumas de dinero de oscura procedencia.

La fiscalía de Roma ordenó a la policía financiera italiana incautar 23 millones de euros depositados en el Instituto para las Obras Religiosas (IOR), la banca del Vaticano. Fuentes cercanas a la investigación afirmaron que el banco dirigido por Ettore Gotti Tedeschi habría incurrido en un posible delito de lavado de dinero al no haber comunicado a las autoridades italianas los nombres de dos clientes que ingresaron hace unos días en el Instituto la importante suma de dinero.

Gotti Tedeschi y el director general del IOR fueron declarados sospechosos por la fiscalía. La Santa Sede manifestó su “perplejidad y asombro” y manifestó su “máxima confianza” en los directivos del banco involucrados.

Tedeschi, ex presidente del Santander Consumer Bank, la división italiana del Grupo Santander, es un economista muy próximo al Opus Dei. Su nombramiento al frente del IOR en septiembre de 2009, aprobado por la comisión cardenalicia que supervisa el banco de la Santa Sede, se interpretó como un intento de poner orden en las controvertidas finanzas vaticanas.

En 2009, la publicación del libro Vaticano S.A., de Gianluigi Nuzzi, sacudió los cimientos del banco ya que el periodista italiano revelaba, gracias a los documentos legados por un ex dirigente del IOR, que el Instituto llevaba años lavando dinero de la mafia y abriendo cuentas secretas a nombre de políticos como Giulio Andreotti, banqueros y empresarios.

Según fuentes vaticanas, Gotti Tedeschi era el hombre llamado a aclarar los episodios oscuros del banco. Participó en la preparación de la encíclica social y económica Caritas in veritate, publicada por el papa Benedicto XVI en julio pasado, que exige más justicia social y reglas más transparentes para el sistema financiero mundial.

Sin embargo, su nombramiento se interpretó en Roma como un golpe de autoridad del papa Ratzinger y del cardenal Bertone dentro de la guerra interna que vive la Curia desde la muerte de Juan Pablo II, en 2005. Según afirmó una fuente vaticana, “la situación de las finanzas de la Santa Sede ha sido un caos absoluto a raíz de la llegada a la Curia de algunos obispos y cardenales latinoamericanos, indios y del Este de Europa, que han cometido un saqueo en toda regla”. El problema, añadió la fuente, es que “el Vaticano no está jurídicamente preparado para castigar a los obispos que cometen delitos financieros”.

En 1982, la banca vaticana protagonizó el mayor escándalo de su historia con la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano, entonces la mayor institución privada italiana y muy cercana al IOR que presidía el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, máximo dirigente del banco entre 1971 y 1989. El arzobispo masón se libró de ser juzgado y arrestado gracias a su pasaporte vaticano.

El caso incluyó las muertes (todavía no aclaradas) de Roberto Calvi, presidente del Ambrosiano y miembro de la logia masónica Propaganda Due (P2), que apareció colgado en el puente de los Frailes Negros de Londres en 1982; y del financiero siciliano Michele Sindona, también masón y conocido como el banquero de la mafia, que murió envenenado con una taza de café en la cárcel en 1986 mientras cumplía cadena perpetua por haber ordenado el asesinato de Giorgio Ambrosoli, el inspector del Banco de Italia que investigaba a los bancos de Sindona.

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