El lío de tres millones de neveras

Muchas guardan en sus sistemas de refrigeración los dañinos gases agotadores de la capa de ozono.

Escondidas en los rincones de casas, apartamentos y negocios de todo el país, más de tres millones de neveras todavía guardan en los recovecos de sus sistemas de refrigeración los dañinos gases agotadores de la capa de ozono conocidos como CFC, responsables del agujero que en las últimas décadas se creó en la atmósfera terrestre.

Jorge Sánchez, coordinador nacional de la Unidad Técnica Ozono del Ministerio de Ambiente, calcula que antes de 10 años será difícil despedir a estos aparatos y quedar definitivamente con un saldo a favor del medio ambiente.

En 2008 el Ministerio de Ambiente, en alianza con empresas fabricantes nacionales, creó un programa de motivación para que los dueños de las neveras las reemplazaran por una nueva que, además de ahorrar energía, no utiliza CFC. En total se reciclaron aproximadamente 2.000 neveras. Otra estrategia ha sido la capacitación, en colaboración con el Sena, de 5.000 técnicos para enseñarles a reemplazar el gas CFC de las neveras viejas por un hidrocarburo que es mucho menos contaminante y no afecta el ozono de la atmósfera.

“Ha habido una evolución importante al pasar de sustancias muy contaminantes a sustancias con bajo potencial de contaminación”, explicó Sánchez. El futuro, sin embargo, está reservado a sustancias que causen un impacto insignificante. Recientemente el país firmó un acuerdo dentro del marco del Protocolo de Montreal, para recibir US$5,6 millones y así reconvertir las cuatro empresas fabricantes nacionales, Haceb, Mabe, Challenger e Indusel. El objetivo es que utilicen ciclopentano  en la elaboración de los aislamientos térmicos de  la nevera en vez de otro de los gases que afecta la capa de ozono (HCFC 141B).

La recomendación de los expertos es que cada colombiano sea un comprador responsable y a la hora de adquirir una nevera o un sistema de aire acondicionado exija un producto que utilice sustancias con bajo potencial de destrucción de ozono. Esto mientras llegan al país los que funcionan con hidrocarburos, que son los más recomendables.