Un diálogo sin complejos

Por primera vez en su historia reciente, un presidente de Colombia tendrá la oportunidad de hablar con el gobierno de los Estados Unidos sin complejos.

El pasado reciente se ha caracterizado por una situación no sólo de alineación, que ha sido la actitud histórica tradicional de Colombia, sino de sumisión, ante la necesidad del apoyo norteamericano.

La ayuda de los EE.UU. fue vital para superar la postración del pasado reciente y la amenaza que implicaba una guerrilla en ascenso, pero la óptica de guerra contra el terrorismo fue dejando al país aislado del entorno latinoamericano y, en particular de los países vecinos. Hoy la situación es distinta, es claro el agradecimiento, pero las perspectivas futuras no se basan en una solicitud desesperada de ayuda, sino en una colaboración basada en objetivos comunes. Un diálogo sin complejos y entre naciones soberanas.

El presidente Santos no lo ha dicho, pero sus actitudes han enviado un mensaje que ya debió ser entendido en el Departamento de Estado. La política exterior ha mostrado nuevas prioridades políticas, comerciales y geoestratégicas. La primera visita como Jefe de Estado  a Brasil y la recomposición de la relación con Venezuela y Ecuador muestran un mandatario con agenda propia a lo cual se suma el bajo interés en el acuerdo sobre las bases militares que han dejado de ser consideradas como “vitales para la política de seguridad del país”, tal como lo expresó el gobierno anterior.  El presidente Obama encontrará hoy un Presidente de Colombia con mucho más margen de maniobra, agradecido por la ayuda, pero sin la necesidad de arroparse en ella.

Juan Manuel Santos llega además con la inmensa legitimidad que le proporciona el golpe que le dieron las Fuerzas Armadas al “mono Jojoy”. Santos puede decir que la estrategia ha sido sostenida, que los esfuerzos han dado resultados. Con un elemento adicional: la muerte de “Jojoy” tiene una especial sensibilidad para Estados Unidos porque a él se atribuye el secuestro de los tres técnicos estadounidenses. La pregunta ahora es cómo usará el presidente Santos esta oportunidad para plantear una diplomacia basada en propósitos y no en necesidades. Una política de largo plazo que maximice las complementariedades de las dos naciones y trascienda los asuntos coyunturales. Sin duda, el TLC estará entre los principales temas de la conversación, pero la política exterior de Santos no pondrá sus huevitos en esa canasta. Sin duda, en esta oportunidad otros temas podrán enriquecer la agenda.

* Consultor

Temas relacionados

 

últimas noticias

En defensa de Ser Pilo Paga

Sección: 
Opinión

Días de bautizo

Miedo a lo diferente

Ser Pilo Paga: crónica de una muerte anunciada

El encanto de las soluciones fáciles