El chavismo, inalterable

Esta elección le da fortaleza al gobierno y afecta las posturas no democráticas de los opositores. Una nueva pluralidad.

Cualquier comentario sobre las elecciones de la unicameral Asamblea Nacional de Venezuela que se celebran hoy, puede empezarse por los antecedentes más inmediatos a la era Chávez. No sólo para comparar dos momentos históricos, sino para indagar sobre las razones que le han permitido al líder militar llegar a la Presidencia, y que hasta el momento haya sido acompañado de una especie de tendencia inalterable que le da el triunfo a éste y a sus seguidores en sucesivas elecciones, sean estas presidenciales, de concejales, alcaldes, legisladores regionales, gobernadores o diputados. Han sido once (11) elecciones en total, en diez (10) de las cuales ha triunfado el líder, a excepción de un referendo donde solicitaban enmiendas a la Constitución.

Nuestros antecedentes se ubican en el año de 1958, con la salida del poder del general y dictador Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero, por presiones de los partidos políticos y de un sector de las Fuerzas Armadas, apoyados por manifestaciones populares.

Mientras en el exterior, fuera del conocimiento nacional, los partidos Acción Democrática AD (partido socialdemócrata) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente Copei (partido socialcristiano devenido en demócrata cristiano, al apartarse de su carácter social y asumir los postulados derechizantes de la encíclica Rerum Novarum del papa León XIII), en conjunto con la Unión Republicana Democrática (URD), suscriben un acuerdo en la ciudad de Nueva York (EE.UU.) conocido como el Pacto de Punto Fijo, mediante el cual se alternarían en la Presidencia. Se iniciaba así la era puntofijista, con un sistema bipartidista AD-Copei. Cabe señalar que estos dos partidos están identificados, ideológica y políticamente, con el Partido Liberal y el Partido Conservador de Colombia, respectivamente.

Después de haber obtenido el 90% de los votos válidos en muchos comicios, el bipartidismo fue decayendo y algunos de sus dirigentes optaron por montar tienda aparte. Uno de ellos, el democratacristiano Rafael Caldera, el último gobernante puntofijista, se separó de Copei triunfando en el año 1994 con treinta mil votos de diferencia sobre el segundo contendor y una cantidad similar entre éste y el tercero, eso evidenciaba la crisis del modelo político y la necesaria emergencia de una opción de cambio. En esas circunstancias aparece Chávez, primero al frente de un levantamiento cívico-militar sin éxito y posteriormente como presidente al triunfar en 1998 con más del 60% de los votos. Cuarenta años de dominio bipartidista culminaban.

Sin embargo, fue tiempo atrás cuando se evidenció dramáticamente el fracaso del modelo nacido en 1958. Siendo presidente Carlos Andrés Pérez (AD), en su segundo mandato, ante diversas dificultades económicas y financieras decidió aplicar un paquete de medidas dictadas por el FMI, generando un levantamiento popular, el 27 de febrero de 1987, denominado “Caracazo”, que fue una protesta contra dichas medidas por el carácter antipopular de las mismas. La respuesta fue extremadamente desmedida, las fuerza policiales y militares asesinaron a miles de personas.

El bipartidismo puntofijista aspira a retomar la mayoría en estas elecciones de hoy domingo para Asamblea Nacional. Ante el amplio respaldo que han tenido las misiones sociales y otros proyectos chavistas, la oposición ha centrado sus consignas en el tema de la inseguridad y en elementos simbólicos como el fantasma del comunismo, que parodiando a Marx y Engels, recorrería a Venezuela. Pero el significado de esta campaña es que se ha constituido en el primer acto de la contienda presidencial que se efectuará dentro de veintisiete meses. El presidente ya se presentó como candidato y la oposición tiene dificultades para decidir entre una docena de aspirantes.

En cuanto a las listas, éstas reflejan lo siguiente: el PSUV de Chávez participa con el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y lleva 180 candidatos para igual número de cargos. La oposición presentó 2.600 candidatos a través de unas 50 organizaciones políticas nacionales y 120 regionales. El CNE, por su parte, es reconocido como órgano idóneo. En las últimas elecciones parlamentarias la oposición no presentó candidatos, aspiraban a derrotar a Chávez por otros medios. Esta elección le da signos de fortaleza al gobierno, pues la incorporación de la oposición afecta las posturas no democráticas de este sector y crea signos de una nueva pluralidad.

 *Ex embajador de Venezuela en Colombia (2007).

 

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