Por la razón o por la fuerza

Con la caída de ‘Jojoy’ hay quienes creen en la salida militar como vía de solución al conflicto. Otros ven una la oportunidad de negociar. Análisis.

Pasada la euforia militar por la muerte de Víctor Julio Suárez, alias Mono Jojoy, en el escenario político queda la sensación de que la balanza, en cuanto a la búsqueda de la paz, se inclina hacia la salida militar al conflicto, mientras que las voces que claman por la negociación aparecen como un oasis en el desierto.

Con la muerte del Mono Jojoy las Farc perdieron a su jefe militar y símbolo de guerra contra el Estado, un golpe del que difícilmente podrán reponerse y que las hace ver derrotadas. Sin embargo, hay quienes se atreven a pensar que este es el momento para insistir en la búsqueda de una mesa de diálogo. Así lo da a entender el presidente Juan Manuel Santos cuando dice: “Queremos alcanzar la paz, bien sea por la razón o por la fuerza”.

Para el secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Juan Vicente Córdoba, “la Iglesia Católica nunca se alegra de la muerte de nadie, pero la muerte de Jojoy es un llamado para que los colombianos veamos que la guerra lo único que trae es más guerra, tristeza, desolación y bajas de lado y lado”. Posición que coincide con la de la senadora liberal Piedad Córdoba, quien cree que este golpe militar a las Farc debería conducir a la construcción de la paz sobre las cenizas de la guerra.

Pero para algunos analistas, la posibilidad de llegar a una negociación se acerca en la medida en que uno de los bandos se imponga sobre el otro. Según Alfredo Rangel, la salida militar es “la única manera para llegar a un proceso de negociación que termine en una salida política. Si la guerrilla no siente que no tiene posibilidad militar, si no siente que su proyecto es inviable, nunca se va a sentar a buscarla”.

León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris, afirma que el presidente Santos ha mostrado que quiere darle continuidad a la política de seguridad del pasado gobierno, pero con otro talante : “Santos muestra un tono distinto y evita el triunfalismo. Deja la puerta abierta para combinar la acción militar con la negociación".

El ex comisionado de Paz José Noé Ríos considera que el haber dado de baja a Jojoy es un golpe que afecta a las Farc, tanto en lo militar como en lo político, y las debería conducir a dar un giro en su estrategia: “Es posible que en el secretariado algunos quieran buscar una salida negociada rescatando su componente revolucionario. El Ejército los va a seguir apretando y si persisten en la vía armada no van a tener con qué negociar y terminarán siendo bandas criminales”.

Pero existen también voces que se mantienen pesimistas ante un proceso de diálogo. Tal y como lo expresó Armando Borrero, profesor de la Escuela Superior de Guerra, “para hablar de negociación se necesitaría que las Farc tomaran la iniciativa. Creo que las razones ideológicas son muy fuertes, las terquedades son muy difíciles y no veo que las Farc tengan, aun estando en esta situación, voluntad de negociación”.

A su vez, Daniel García-Peña, ex comisionado de Paz, señala  que el espacio político de la guerrilla se está cerrando cada vez más, teniendo en cuenta que el Gobierno está atacando los móviles de la guerra desde la raíz a través de iniciativas como la ley de tierras. “Si se ataca la inequidad en el campo, se paraliza el caldo de cultivo de la insurgencia”, expresa.

Es claro que la muerte del Mono Jojoy dejó una esperanza de paz y aunque hoy la solución parece ser militar y el arreciar, arreciar, arreciar, unos cuantos aún insisten en que sea a través de una negociación política que siente las bases de la reconciliación.