Concejal Sanguino dice que Contralor estaba inhabilitado para el cargo

Miguel A. Moralesrussi niega haber sido contratista del Distrito, como sugiere el cabildante.

“El señor Miguel Ángel Moralesrussi, contralor de la ciudad, estaba inhabilitado para asumir su cargo” porque fue asesor jurídico en un contrato del Hospital de Fontibón”, denunció este miércoles el concejal Antonio Sanguino en el esperado debate que el cabildante le adelantó al funcionario en el Concejo. De inmediato, el Contralor se defendió diciendo que la acusación era falsa y que nunca ha tenido negocios con la ciudad y que  tampoco ha sido socio ni representante legal de ninguna empresa.

De acuerdo con Sanguino, Moralesrussi era asesor jurídico de dos contratos de auditoría fiscal al Hospital de Fontibón (entidad distrital) en el momento en que asumió como Contralor, en febrero de 2008. Los contratos (uno de los cuales terminó de ejecutarse en julio de 2008) estaban a cargo de la empresa Consulcontaf Ltda., de la cual el hoy contralor fue gerente de proyectos. En esta oportunidad, Sanguino pretendía demostrar que al haber una relación con una entidad del Distrito, Moralesrussi incumplió con uno de los requisitos para asumir como Contralor.

Cuando llegó el turno de su intervención, que se extendió por poco más de una hora, el contralor desmintió tajantemente esta acusación: “En toda mi carrera profesional he sido consultor, incluso del Banco Mundial, y renuncié a esa consulta ocasional a la que se refieren en 2007”.

El funcionario contraatacó y aseguró que ninguno de los actos de control que ha proferido la Contraloría ha sido demandado ante la justicia y afirmó que las denuncias de Sanguino “no tienen una sola prueba”. A renglón seguido increpó al cabildante: “No sea irresponsable con la ciudad. Esta vez también ha fallado en su intento porque yo me retire de la institución”. Se refería a un viejo debate en el que Sanguino le dijo públicamente: “Sálgase de la Contraloría”.

Sanguino acusó también al Contralor de haber ignorado los problemas en las obras que el Grupo Nule tenía en la fase III de Transmilenio por la calle 26. Según él, la empresa interventora (Intercol) había dicho, desde el 24 de diciembre de 2008, que “con anticipos girados, existen problemas de ejecución de obras por falta de materiales y planeación…”.

El primer informe del ente de control, en junio de 2009, señaló que los problemas existentes tenían que ver con los diseños entregados por el Instituto de Desarrollo Urbano; este fue siempre el argumento que Transvial esgrimió para justificar los retrasos. El informe no menciona los hallazgos hechos por la interventoría.

Según Sanguino, pese a las advertencias de la interventora, el Contralor rindió un concepto favorable (en octubre de 2009) a una adición al contrato con Transvial para rehabilitar la avenida Mariscal Sucre. Sólo hasta noviembre de ese año, la Contraloría informó que se evidenciaban retrasos en las obras e insuficiencia en maquinaria.

Las cuestionadas obras fueron cedidas a Conalvías. El anticipo que se les giró a los Nule aún no ha sido devuelto a la ciudad por la aseguradora Segurexpo. Entre tanto, Moralesrussi asegura que Sanguino “encuentra coincidencias que son historias mal contadas”.