Grafiti a 22 manos

El poder del aerosol reunió a 10 artistas colombianos y a uno español para la creación de la muestra 'Outsiders'.

Fue en 1999 cuando José Sábate Pez decidió colorear las calles de Barcelona con grafitis para que los transeúntes pudieran apreciar cómo con un aerosol el individuo era quien cambiaba el aspecto de su propia ciudad. Él, con el sólo movimiento de manos, les imprimió personalidad a los recovecos catalanes. Luego lo hizo con Tokio, se adentró en los caminos de Ámsterdam, llenó los vacíos neoyorquinos y, en señal de amistad, terminó pintando un muro con diez artistas colombianos en una galería de Bogotá.

Ese lugar se llama The Warehouse Art, queda detrás del edificio Mauro Laserna de la Universidad de los Andes y actualmente con la exposición Outsiders confirma que el arte callejero ya invadió los espacios cerrados. “Creemos que el grafiti es la manifestación artística con la que la gente está más en contacto e irrumpe todos los recorridos que uno hace día a día. Decidimos arriesgarnos a mostrar la transición entre el grafitero que hace su obra en la calle y quien lo expone en una galería. Se intervino un muro de 14 metros de largo por 6 metros de alto, una dimensión que difícilmente se va a poder ver en la vía pública o en un sitio privado”, cuenta Steven Guberek, uno de los socios que desde la universidad estuvo cautivado por el arte.

Guberek también pintó. El galerista de 25 años no se resistió al alboroto que formaron los artistas en los siete días de creación. Al son de merecumbé o con un trasfondo rockero bajo la batuta de The Clash, lo que era un muro blanco se transformó en rociadas de color donde se hilaban ideas. Allí, cada uno pudo plasmar su estilo en tres lienzos individuales y mezclarse con los otros en el fondo. Por eso, Uma Thurman resultó salpicada de un atardecer o los famosos peces de Sábate nadaron lejos de su marco.

“Nos quedó del carajo”. A esa conclusión llega Santiago Soler —Senil es su seudónimo y el esténcil una de sus obsesiones— después de haber estado con fieles representantes de lo urbano. “El arte callejero me permite desligarme de la academia y cumplir el propósito de hacerlo de libre acceso. En esta oportunidad pude compartir escenario con los mejores, con los que sentimos pasión por rayar la calle y realizar algo que no se había hecho: 11 propuestas diferentes unidas. Fue una recocha muy acertada”. Senil optó por remontarse a anécdotas familiares para pintar el carro que arreglaba su papá con esmero o la moto en la que lo transportaron cuando iba a nacer.

La muestra abarca 43 lienzos en los que los bocetos y las obras gráficas son el complemento de la rebeldía en el mural. El único que intentó ponerle reglas a tanto desorden fue Dead Bird, Marcel Marentes, al crear la imagen de un dictador de tonalidades rojas, verdes y amarillas que se rodea de zombis excéntricos. Fue él, con su colectivo artístico Orfanato y una extensa experiencia en torno al arte urbano, quien acercó la galería al mundo de los grafitis y trajo a Pez. “Esta exposición es muy importante porque es una prueba de que el grafiti empieza a ser reconocido y combate la percepción de que es de vándalos. Además, hacer una obra en un lienzo tan grande lo convierte en un muro global y el arte, que se cree individual, se transforma en colectivo”, dice el español.

Ya sean las ilustraciones fusionadas de insectos de Zocos, la silueta en matices grises de Elvis Presley, o las alusiones a la publicidad de los años 60 de Lesivo, la exposición Outsiders pretende darles cabida a los traviesos. Veintidós manos se unieron para demostrar que el arte está lejos de los márgenes.

 The Warehouse Art, Calle 20 N° 3-19, martes a viernes de 11:30 a.m. a 6:00 p.m. Sábados y domingos de 11:30 a.m. a 4:00 p.m.

 

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