AIS, la seguridad en el sector agricultor

En esta época en que tanta gente vuelve su mirada al campo, vale la pena analizar el programa Agro Ingreso Seguro (AIS),  que fue concebido por el Gobierno para incrementar el apoyo y la productividad del campo colombiano; para darle la mano que nunca le fue dada; para recuperar ese millón de hectáreas de agricultura lícita que se perdieron en la década pasada; para hacer crecer la producción de alimentos en el país; para crear más empleo.

Agro Ingreso Seguro (AIS) representa  lo que su nombre dice: seguridad en el ingreso. Es decir, más productividad, más estabilidad, más rentabilidad en el ingreso del hombre del campo. Es la única forma de lograr que el campo vuelva a crecer y a crear empleo. Es la única forma para que Colombia produzca muchos más alimentos.

El programa AIS irriga recursos al campo a través de diferentes mecanismos: estímulo al riego, ciencia y tecnología, incentivos a la asistencia técnica, inversiones en el sistema sanitario y crédito barato para invertir y sembrar. Algunos creen que AIS es un programa de subsidios directos que se entregan a los agricultores (¿Farm Bill criollo?). Nada más lejano de la realidad.

Es decir, con AIS hay estímulo a la competitividad, a la producción y al empleo. No hay subsidios o pagos directos al agricultor. Pero, además, todos los recursos AIS se asignan a través de convocatorias  públicas y transparentes o, en el caso del crédito blando, en función de las solicitudes provenientes de los agricultores de cada región del país.

Y aunque la transformación completa del campo colombiano todavía requiere más recursos y tiempo, los resultados parciales de AIS nos indican que vamos por buen camino. Con el programa se han beneficiado 72 mil productores, de los cuales 54 mil son pequeños (76%). Se han apalancado proyectos de inversión y siembras adicionales en el campo por 2,1 billones de pesos. Además, se han invertido 102 mil millones que permitirán llevarle agua  a los cultivos de 40 mil hectáreas.

Esto representa más puestos de trabajo en el campo. La última cifra del DANE lo confirma: el desempleo rural continúa cayendo de manera significativa y ya se ubica en 7,7%, muy por debajo del promedio nacional. Es decir, más ocupación lícita y pacífica del territorio. Más paz. Pero también representa más seguridad alimentaria para Colombia y para nuestros vecinos.