Comunicación con empuje

Con el acuerdo 292 de 2007, Bogotá es la primera en el país en formalizar la comunicación comunitaria.

Desde una caseta en medio de un parque, sin experiencia y con pocos equipos, los habitantes de Álamos vio su primer programa en directo. La televisión comunitaria incursionó en 1998 en uno de los barrios de la Localidad de Engativá, todo gracias a la Alcaldía Local, que buscó en ese entonces brindarle a la comunidad una forma diferente de conocer sus actividades por medio de  Tv Álamos, con su primer programa de contenido político.

Pero esta historia viene desde antes, ya que Tv Álamos ya funcionaba en 1985, sólo que informalmente, retransmitiendo algunos canales internacionales. Fue en noviembre de 2000 cuando la Comisión Nacional de Televisión les dio la licencia de funcionamiento, empezando con sólo siete canales retransmitidos y uno comunitario.

Actualmente, el canal cuenta con casi 50 colaboradores que no sólo cuidan la efectiva transmisión de los 66 canales, sino que al canal ocho le aportan proyectos comunitarios que alimentan la participación que este barrio necesitaba desde hacía mucho. Raúl Mesa, presidente de Tv Álamos y de la Liga de Tv Comunitaria en Bogotá, trabaja para que la información sobre las necesidades y proyectos de un barrio sean incluidos en este medio de comunicación.

Por otro lado y tomando como ejemplo un medio impreso, la historia de El Campanazo empieza en Patio Bonito, un barrio ubicado en la Localidad de Kennedy, proyecto que lleva casi siete años publicando noticias del barrio y la localidad para interés de su comunidad.

Sus inicios se dieron cuando Adolfo Duarte, recién elegido edil, vio la necesidad de hacer un puente de comunicación con la gente y decidió fundar El Campanazo en noviembre de 2001. Desde su primera edición (3.000 ejemplares), con fuerte contenido político, a la segunda en septiembre de 2002, hubo complicaciones económicas y compromisos administrativos que llevaron a pensar a sus directivas en su cierre. Por ese tiempo sus ediciones eran cada dos o tres meses y oscilaban entre $200 y $500 por ejemplar.

Pero en 2005, y gracias a un grupo de jóvenes del barrio, el periódico no sólo tomó fuerza, sino que le abrió más espacio de expresión a los habitantes del sector. Su nombre cambió a Colectivo de Comunicaciones El Campanazo. Ahora, con un boletín llamado El Guache (Guerrero en lengua muisca), de distribución gratuita a la salida de las iglesias y en las calles, se tratan temas ambientales y culturales, entre otros.

Éstos son dos vivos ejemplos en los que los medios de comunicación comunitaria tienen espacios de participación y van tomando cada vez más fuerza.

No solamente con el apoyo recibido de los habitantes de aquellos barrios, sino que el IDPAC (Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal) ha acompañado de una u otra forma a estas pequeñas empresas, brindando no sólo capacitación periodística, sino también asesoramiento en temas administrativos y jurídicos. Próximamente el IDPAC lanzará uno de sus últimos proyectos: el ‘Portal Interactivo de la Participación’ para brindarles soporte a todas las actividades que los medios de comunicación comunitarios requieran.