Corrientazo, en riesgo

Los dueños de restaurantes han tenido que acudir a diferentes estrategias para mitigar los incrementos en los precios de los alimentos.

Desde hace unos meses, Carlos Páez ha notado que en su plato del almuerzo las porciones de comida cada vez son más reducidas. “Diría que sobre todo en el último mes  me sirven menos”, señala.

La apreciación de este tradicional cliente de los populares corrientazos no es producto de su imaginación. Los fuertes incrementos que se han presentado en los costos de los principales ingredientes utilizados en estos restaurantes han hecho que sus dueños adopten estrategias con el fin de no tener que subir los precios finales.

Así lo señalan las hermanas Luz Marina y Marleny Camacho, propietarias del restaurante De Boyacá Sumercé, ubicado en el sector de Luis María Fernández, en el occidente de Bogotá.

“Claro que nos ha tocado bajarle a la porción de arroz, es que hace dos meses el bulto valía $66 mil  y ahora nos lo traen a $113 mil. Algo hay que hacer”, indica Marleny, quien desde hace cinco años se dedica a este negocio.

Pero no sólo con el cereal han tenido problemas los propietarios de restaurantes, el incremento en los precios de la papa, alimento básico de gran parte de los corrientazos, ha provocado transformaciones en los menús.

Carlos Páez no ha notado el cambio con la papa, pero la realidad es que desde hace unas semanas en la bandeja que se sirve después de la sopa el tubérculo es más escaso. La razón es que su precio pasó de $10 mil el bulto en diciembre del año pasado, a $110 mil hace tres semanas. “Ha bajado, pero sigue estando cara”, señala Pedro A. Hernández, dueño del Restaurante El Tabliado.

En cuanto a los cambios del menú, Nicolás Camero, propietario del Restaurante San Nicolás, lo reconoce. “Hemos tenido que cambiar la porción de papa por yuquita o plátano, que están más baratos. Uno siempre se las ingenia con lo que está en cosecha, para no tener que subir de $4.300 al almuerzo”, afirma Camero, un orgulloso hombre de negocios que muestra el reconocimiento que le hizo la Alcaldía de Bogotá por tener uno de los 18 restaurantes categoría Uno A del Distrito, gracias a “su calidad, atención al cliente, los menús balanceados y la adecuada manipulación de los alimentos”.

A las gambetas que los dueños de los restaurantes le deben hacer a la carestía en los ingredientes de los platos fuertes se suman las estrategias que adoptan para poder servirles a los comensales una sobremesa natural. Los empresarios advierten que el jugo que se sirve para rematar el corrientazo se prepara con productos que están en cosecha, razón por la cual


durante estos días en De Boyacá Sumercé y San Nicolás las bebidas más comunes son aquellas hechas de guayaba, mango y piña.

Otros como los de mora y tomate de árbol difícilmente se consiguen por sus altos costos, que a la par con lo que sucede con el arroz, la papa y la carne, parecen poner en peligro el tradicional almuerzo, que en otras regiones del país se conoce como ejecutivo.

“A este paso, el corrientazo se va a acabar, porque el negocio ya no va a dar”, concluye con resignación Marleny Camacho.

Carlos y miles de colombianos más esperan que no.

En Cifras

140

corrientazos diarios puede vender el restaurante San Nicolás, ubicado en el occidente de Bogotá.

70%

ha aumentado el precio del arroz en el mercado internacional en el último año. Colombia importa cerca del 15% de lo que consume de este cereal anualmente.

Precios de alimentos incrementaría pobreza

Cerca de 100 millones de habitantes de la tierra están en peligro de engrosar las estadísticas de los más pobres del planeta, de acuerdo con el Banco Mundial.

El organismo multilateral ha señalado que debido a que los precios de los alimentos se han incrementado en los últimos meses, 100 millones de personas corren el riesgo de unirse a los 850 millones que ya padecen hambre en el planeta.

La consideración se hace semanas despúes de que productores y analistas, entre los que se encuentra el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan han señalado que los precios de los comestibles seguirán caros.

De acuerdo con los últimos informes del Consejo Internacional de Cereales (IGC), los precios permanecerán altos por lo menos en la próxima década.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el mundo hay 22 países especialmente vulnerables ante la subida de los precios de los alimentos, como son Níger, Haití, Liberia y Eritrea. En varios de ellos ya se han presentado protestas callejeras.