Cómo descifrar al hombre bogotano

El capitalino actual se preocupa por lucir atractivo y delgado. Lo curioso es que no quiere ser visto como un metrosexual, sino como un macho dominante.

Los tiempos han cambiado, es lo que generalmente dicen los hombres mayores al ver el desarrollo de las nuevas generaciones. Hablar de cosas como la internet, el rol que asumieron las mujeres después de los años 60 con la llamada revolución femenina y las recientes tendencias de la cirugía estética, la moda y el culto al cuerpo, son hechos que han entrado en el panorama de vida de los más jóvenes. No obstante, la situación del hombre bogotano actual luce un poco difusa oscilante sobre una línea entre lo novedoso y lo anticuado.

Feed Back, una compañía dedicada a la investigación de mercados, puso a los capitalinos a reflexionar acerca de cómo entienden su masculinidad hoy en día, sobre si sus roles han cambiado al compararlos con los de sus padres o si se sienten obligados a enfrentar nuevos desafíos para sus aspiraciones y proyecciones de vida en relación con el pasado el presente y el futuro.

Después de consultar a hombres entre los 20 y los 45 años, las conclusiones resultaron llamativas y contradictorias a la vez. En general, hubo una coincidencia al  mostrar que, efectivamente, dentro de la masculinidad ha ganado terreno el gusto por lo que por años se ha creído reservado para las mujeres: la belleza y la vanidad.

Los bogotanos actuales tienden a visitar el gimnasio con frecuencia o a practicar algún tipo de actividad física para mantenerse en forma. También han comenzado a ser más cuidadosos a la hora de alimentarse y, en el caso de las cirugías estéticas, la afluencia de hombres en el quirófano va en aumento. Luis Pavajeau, un cirujano estético vinculado con la Sociedad Colombiana de Cirugía Estética, dice que los tratamientos más buscado por los varones son aquellos que previenen la calvicie, liposucciones abdominales y rejuvenecimiento facial. “Si hablamos de diez años atrás, del 100% de la cirugías el 90% se la practicaban las mujeres. Ahora las cosas son diferentes, hoy se habla de un 40% para los hombres.

Lo paradójico del hallazgo es que el bogotano aún cree en el estereotipo del hombre del pasado y por el que, según los


resultados de Feed Back, siente cierta nostalgia. Pero surge algo aún más contradictorio, y es que el hombre no se siente identificado con sus características actuales sino con las de antaño.

Del modelo tradicional, los hombres de la capital aún conservan la idea de ser los encargados de conseguir lo básico: el alimento, el abrigo y la protección para su mujer y sus hijos. También siguen creyendo que el varón es el responsable de administrar las leyes del hogar, que va al grano en sus actuaciones y conversaciones, y que en ciertos casos tiene la licencia de utilizar la fuerza.

En cuanto al futuro, la tendencia sigue clara. Los bogotanos continúan siendo fieles a creer que su trabajo y sus esfuerzos tienen como meta el hecho de que sus hijos sean mejores que ellos. Hasta aquí la mezcla entre los dos enfoques podría parecer confusa.

¿Por qué la contradicción?

Es extraño que por un lado se muestre al hombre aceptando las características actuales, pero por otro no se identifique con ellas. Sin embargo, al conocer cuál fue la forma utilizada para recoger los datos, la explicación comienza asomarse.

Dos fases conformaron la investigación. La primera consistió en que los capitalinos tomaran fotografías de las cosas más significativas de sus vidas, con las que se sintieran representados, personas, lugares, objetos y situaciones. Entonces, lo que vino fue un análisis psicológico de las imágenes, según el cual las fotos representan de forma íntima el punto de vista de los hombres y permiten  establecer nexos con el aspecto emocional de las personas. De ese modo se entendió que el prototipo de hombre actual sí influye dentro de la forma en la que hoy por hoy se entiende lo masculino.          

Cosa diferente fue la que determinaron las entrevistas de la segunda fase, las mismas que hicieron girar las conclusiones hacia la concepción tradicional del hombre criado hace más de cuatro décadas.

Los resultados van más allá de afirmar que una cosa es la que se dice y otra es la que se cree; los datos del estudio lo define de una forma más precisa: “Es interesante la distinción de algunos casos entre el hombre ideal de hoy y el hombre real de hoy. El ideal es la imagen del ‘yuppie metrosexual y dedicado a la familia’. El real es el que está determinado por una especie de linaje económico: la educación, el trabajo y el dinero”. Rosalba Olivella, psicóloga y gerente de Feed Back, lo resume como “una etapa en la que los varones quieren verse bonitos, atractivos, delgados limpios y pulcros, sin dejar de proyectar su virilidad tradicional, así es el hombre bogotano”.

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