División en el Partido de la U toca fondo

Disidentes piden cuentas claras. Denuncias de ex ministra genera inquietudes.

Los asuntos de dinero volvieron a calentar las relaciones al interior del Partido de la U. Un grupo de congresistas que no comparte los lineamientos del presidente de la colectividad, senador Carlos García Orjuela, y que se hacen llamar “los disidentes”, denunció que en estos momentos no se sabe que se hicieron los $6.000 millones que el Estado le devolvió al Partido por concepto de reposición de votos e de la pasada campaña electoral y que además una deuda que se tiene con el banco Colpatria, por $3.000 millones, sigue vigente.

“Es muy preocupante saber que después de haber recibido cerca de $6.000 millones de reembolso por los votos, no se tenga hoy para desarrollar una asamblea interna. Queremos pedirle las cuentas al director del Partido, porque esos recursos son públicos y sobre ese tema debo exigir una estricta rendición de la parte financiera”, manifestó al respecto la senadora Marta Lucía Ramírez. Para la congresista, lo más “angustiante” es que hoy en día el Partido de la U esté “sobregirado” y tenga esa deuda con Colpatria.

Al respecto, Carlos García Orjuela criticó la postura de Ramírez, indicando que lo que está es buscando protagonismo político y convirtiéndose en una politiquera más. “Ella no puede calumniar a las directivas de la U, buscando que la reconozcan en la opinión pública como una candidata a la Presidencia de la República con base en calumnias”, dijo, agregando que en ningún momento él ha llegado a la dirección de la colectividad con el propósito de enriquecerse, sino a organizarlo administrativamente con las normas que les entrega la Contraloría, la Auditoría y el Consejo Electoral.

García Orjuela expresó que efectivamente se contrató a la Fiduciaria Colpatria, que es manejada por María del Pilar Amado, y que una vez reciben los recursos provenientes del Consejo Electoral, la fiducia paga la nómina del Partido. “Lo que sí tenemos es una gran solvencia moral y ética que nos permite obtener créditos de la banca privada. Si fuéramos corruptos no nos otorgarían créditos”, enfatizó.

El congresista sostuvo que una cosa es tener un crédito de $3.000 millones para pagar hasta el año 2010, y otra estar endeudado. Aseguró que los gastos de funcionamiento de las campañas se hicieron en 2006 y 2007, mientras que para 2008 y 2009 se financió la publicidad para poder posicionar un partido que apenas nacía. Acerca de la rendición de cuentas, anotó que dentro de la colectividad hay informes que son enviados a través de internet a los parlamentarios. “Los remitentes de estos documentos son el veedor y el auditor”.

Por su parte, el secretario del Partido, Luis Guillermo Giraldo, respondió que la reposición de votos, en un 90% está destinada para el candidato y el 10% es para el movimiento. “Las cuentas están totalmente claras y estamos procediendo de acuerdo con la ley”. Según explicó, el crédito solicitado es para pagar los gastos de campaña y la parte financiera se encuentra transparente a la luz pública y disponible a cada congresista que lo solicite. “La bancada autorizó la contratación de los empréstitos y la justicia puede entrar a investigar”.

Giraldo se fue también lanza en ristre contra Marta Lucía Ramírez, diciendo que sus insinuaciones son “malévolas” y que “no tiene cómo probarlas” porque los ingresos y egresos son totalmente ajustados a la ley. “Creo que después de que haga el examen de las cuentas, Marta Lucía tendrá que tragarse sus palabras”. Lo que quedó evidenciado es que la división en el partido del presidente Uribe se profundiza aún más. Recientemente, al sector disidente (en el que están los senadores Marta Lucía Ramírez, Armando Benedetti, Gina Parody y el representante Nicolás Uribe), se sumó el también senador Luis Elmer Arenas, quien califico al partido de Unidad Nacional, como “del bolsillo” de García Orjuela.

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