Ecos de una misteriosa explosión

Todavía no se conocen las causas del incidente que se produjo en la bodega de telas Maritel del Nogal.

Don José Saavedra estaba en la puerta de su casa, junto a su carreta de reciclaje, conversando con un vecino cuando sintió que un fuerte ventarrón lo empujó y lo tumbó al suelo. Su amigo también se cayó. Eran las 9:10 p.m. del pasado lunes. “Salió una humareda negra y los vidrios volaban por todas partes. Cuando reaccioné dos señoras estaban en el piso pidiendo ayuda”.

 La explosión fue en la calle 33 N° 6-07, en la bodega de telas Maritel del Nogal. Las dos mujeres que pasaban por el lugar en el momento del estallido eran Ana Rosa González, quien resultó herida,  y su hija Yuli Robayo, de 25 años, quien murió instantáneamente. Después los médicos forenses dictaminarían que falleció a causa de un trauma craneano severo.

“Cuando llegué todo estaba lleno de tierra y humo —dijo Alfonso Otálora, un vecino del barrio—. Encontré a las dos mujeres tiradas en el piso. Una de ellas tenía la cara muy ensangrentada y la otra repetía ‘ayuden a mi hija, por favor, ayúdenla’”. Entonces don Alfonso intentó levantar a la joven, pero la Policía se lo impidió. “Ya viene una ambulancia”, le dijeron.

Don José Saavedra y otros habitantes del sector corrieron hasta el CAMI (Centro de Atención Médica Inmediata) de Centro Oriente, en el barrio La Perseverancia, para pedir ayuda. “Nos dijeron que no tenían permitido salir del centro médico, que sólo podían atender a las personas que llegaban hasta allí. Entonces les pedimos que mandaran la ambulancia que estaba estacionada a la entrada, y nos respondieron que no la podían utilizar porque era exclusiva para el traslado de sus pacientes”, contó don José, quien además reitera que en otras ocasiones han tenido problemas con este centro médico por la mala atención. “Lo mínimo que deberían hacer es prestar con eficiencia los primeros auxilios”.


A esta denuncia, la Secretaría de Salud respondió: “No es que en el CAMI se hayan negado a atender a los pacientes, lo que pasó es que había un sólo médico atendiendo y no podía salir del centro, porque creían que podían llegar más heridos”, explicó Gabriel Paredes, director del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias.

Según el reporte de esta Secretaría, a las 9:11 p.m. un habitante del barrio reportó a través de la línea 123 la emergencia. A las 9:15 p.m. llegó la primera ambulancia a la bodega y a las 9:20 una segunda ambulancia de respaldo. Para ese momento ya Yuli Robayo había fallecido, y su madre, quien sufrió una lesión menor, fue trasladada al hospital San Ignacio, donde todavía se encuentra en recuperación. 

Alfonso Otálora, testigo de la explosión, trabaja en la bodega afectada haciendo  mantenimiento: “Tapo goteras, pongo vidrios, hago reparaciones”. Él fue una de las pocas personas que pudo ingresar ayer a la casa, con un equipo de seguridad, para supervisar los daños. Después de recorrer el lugar dio su versión. “A mí se me hace que fue un problema eléctrico, no un atentado. Es que yo fui uno de los primeros en llegar al lugar y no vi fuego”.

 El comandante de la Policía Metropolitana, el general Rodolfo Palomino, aseguró que esta explosión puede estar relacionada con un atentado en contra de la empresa. “No sabemos cuál fue el agente químico que ocasionó la detonación, pero descartamos que haya sido un cilindro o acumulación de gases. Hablamos con el gerente de la bodega y él dice que no ha recibido amenazas. Sin embargo, no descartamos que haya sido una acción terrorista para extorsionar o disuadir a los dueños”, dijo Palomino.  Según el Cuerpo de Bomberos, el sitio estaba perfectamente ventilado.

Durante la inspección que se realizó ayer en la bodega, también estuvo presente  Michel Jacob, gerente comercial de Maritel del Bogal, quien reitera que no han recibido amenazas. “Yo no sé qué pudo ser. La casa está en muy mal estado. Ahora lo que vamos a hacer es tratar de sacar la mercancía (telas decorativas) que quedó en buen estado”.

En su reporte, la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (DPAE) estableció que 24 personas resultaron afectadas, después de que la explosión quebrara los vidrios de las casas y fábricas vecinas.

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