¿El fin de Transmilenio?

El transporte público de la ciudad, que diariamente hace cinco millones 480 mil viajes, viene desde muchos años atrás sufriendo serios problemas en cuanto a su organización, satisfacción del usuario del servicio y seguridad.

El candidato a la Alcaldía que planteara algo diferente, como el metro, encontraría, tal como ocurrió, un respaldo contundente. Pero ojo, obra son amores y no buenas razones. Comparto con ustedes algunas inquietudes  y opiniones. En primer término, generaron sorpresa las declaraciones del Secretario de Movilidad en una reunión del programa Bogotá cómo vamos, cuando planteó que no habría más Transmilenio.

Así es, el Plan de Desarrollo Bogotá Positiva, muy a pesar de los casi ocho billones de pesos contemplados en el tema de movilidad no incluye la construcción de un solo centímetro de nuevas troncales para Transmilenio, pues los 20 kilómetros de construcción incluidos fueron definidos en la administración anterior. Surge entonces el primer interrogante: ¿en qué quedó la política de movilidad soportada en el documento Conpes 3093 del año 2000, en el que el Gobierno Nacional se comprometió a financiar el 66% de 388 kilómetros de corredores para Transmilenio y que pretendía cubrir el 85% del área urbana?

El metro nos puede parecer maravilloso, pero no nos llamemos a engaños, la primera línea planteada desde el año 1998, también en un Conpes, cubriría tan sólo el 10% de la demanda. ¿ A qué costo? ¿Por dónde pasaría? ¿Cuándo entraría en operación? De acuerdo con las experiencias mundiales y el Plan de Ordenamiento Territorial, estaría listo, léase bien, en nueve años. ¿De dónde saldrían los recursos para subsidiar la operación del metro en el largo plazo y regular tarifas? Tengamos en cuenta que el 98% de metros en el mundo cuentan con subsidios. Según el Secretario de Hacienda se necesitarían $300 mil millones al año. ¿Qué demanda cubriría? Hoy Transmilenio transporta un millón 400 mil pasajeros al día, esto es, el 25% de la demanda.

El segundo aspecto a considerar  tiene que ver con un cierto descontento de los usuarios de Transmilenio por insuficiencias en el servicio. Sin embargo, es muy prematuro censurar el sistema cuando apenas se han construido 84 kilómetros de corredores de los 388 previstos en el Conpes. Es evidente que el Plan Bogotá Positiva está ad portas de sepultar el sistema Transmilenio, guiado por una ilusión que aún desconoce su verdadero alcance. Esperemos los resultados de los estudios de la Administración. Lo mejor es enemigo de lo bueno, no echemos por la borda lo que ha sido modelo a nivel internacional.

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