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hace 3 horas

El miedo se toma los cerros del norte

Después del tiroteo del pasado 31 de julio comenzaron las amenazas a la comunidad en el barrio Santa Cecilia Alta. Para los habitantes de la zona, un error de los medios generó un incremento en la inseguridad. Los jóvenes capturados por la Policía fueron dejados en libertad por orden de la Fiscalía. Al regresar, amedrentaron a sus denunciantes.

Falsas informaciones periodísticas, algunos tragos de más, droga y violencia se mezclaron en una coctelera de sangre que terminó el pasado 2 de agosto con el asesinato de Wílber Alejandro Medivelso Porras, El Chato, frente a la puerta de su casa en el barrio El Mirador (sector de El Codito). “Él no era el líder de la pandilla de ‘Los Porras’, como informaron los medios de comunicación”, dijo su tío mientras miraba el lugar en donde cayó el cuerpo.

“Es verdad que en El Codito hay problemas entre la familia Porras y los ‘Santandereanos’, pero de ahí a que haya un conflicto por el territorio con ‘Los Pascuales’ hay un largo camino”, afirmaba por su parte el subcomandante de la estación de policía de Usaquén, capitán Miguel Eduardo Castiblanco, la semana pasada, cuando en un consejo de seguridad se tomó la decisión de implantar el toque de queda para los menores de edad debido a la captura de 13 integrantes de la banda ‘Los Pascuales’ en el barrio Santa Cecilia Alta.

El último capítulo de esta historia había comenzado a desarrollarse unos días antes, el 31 de julio, cuando la Policía, con 150 efectivos, llegó a la zona para realizar una redada que acabó con la incautación de un arma de fuego, 560 gramos de marihuana, 46 papeletas de basuco, varios uniformes de vigilancia y el apresamiento de los 13 jóvenes. Diversas llamadas de la comunidad, cartas, denuncias y hasta derechos de petición alertaron a la Policía. No obstante, al día siguiente la Fiscalía denunció que los procedimientos habían violado los derechos humanos de los jóvenes delincuentes, como ocurrió con el falso informante de los atentados de El Tunal y San Cristóbal meses atrás, y se ordenó que se les dejara libres. De vuelta en el barrio, buscaron venganza contra sus delatores. “La gente está muy temerosa porque de los capturados solamente quedó uno preso”, dijo la edil María Victoria Iannin de Berger.

El día de la redada los medios de comunicación hablaron de un tiroteo en El Codito “por simple equivocación”, diría el capitán Castiblanco. En realidad, la mayor parte de los disturbios se escenificaba en la colina de enfrente: Villa Nidia. El error de los medios, provocado por la urgencia de las últimas noticias, incrementó el miedo y el odio entre los dos cerros. En El Codito los habitantes resultaron víctimas de una ola de inseguridad que ellos no causaron y, desde el sábado pasado, los jóvenes tuvieron que obedecer el toque de queda impuesto por la alcaldía local a raíz, entre otras causas, de la muerte de El Chato. Al otro lado, en Villa Nidia, las amenazas no se hicieron esperar.

“Después de los últimos incidentes la reputación del sector ha quedado por el piso. Si uno le dice a un taxista que va hasta El Codito lo hacen bajar del carro”, comentó una de las líderes locales, que pidió no ser identificada, mientras subía a pie la empinada colina.

‘Los Pascuales’

El 31 de julio, a las 3:20 de la tarde, patrulleros del CAI de Villa Nidia llegaron hasta la calle 162 con carrera quinta. Sus planes eran coger con las manos en la masa a una de las bandas más peligrosas del sector, ‘Los Pascuales’. Cuando los jóvenes delincuentes, quienes en lo corrido de este año han sido capturados 37 veces, se dieron cuenta de que estaban acordonados comenzaron la huida. Entre las balas quedaron heridos los patrulleros Cristian Simón Marín Suárez y Andrés Rivera Lozano.

En ese momento los policías pidieron unidades de apoyo, cercaron el área y después de una hora y media de enfrentamientos lograron capturar a algunos miembros de la banda. “En su afán de evadir el surco policial los jóvenes ingresaron a varias residencias del sector, desde donde atacaron con armas de fuego a los policías. El único judicializado fue Mauricio Guerrero Parada”, explicó el subcomandante.

En lo corrido de este año han llegado hasta la estación de Policía de Usaquén 21 denuncias en contra de ‘Los Pascuales’. Según las autoridades, esta banda es responsable de violaciones a derechos humanos, tráfico de armas, venta de


estupefacientes, homicidios, lesiones personales y concierto para delinquir. De acuerdo con los últimos registros de la estación, el pasado 11 de marzo había sido capturado uno de ellos por tráfico, fabricación y porte de drogas.

“En los cerros la situación de seguridad crítica está en Villa Nidia y no en el sector de El Codito, como la gente piensa”, aseguró Castiblanco. Según la edil, los miembros de la alcaldía local y varios líderes del sector ya tuvieron una audiencia con el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Rodolfo Palomino, para fortalecer el CAI de Villa Nidia con más agentes. “Cada miércoles realizamos un consejo de seguridad en el que se está evaluando la situación”, aseguró la edil.

‘Los Porras’

“Nosotros no somos una banda delincuencial, somos una familia. Lo que han logrado con todo esto es que comience la guerra entre los dos cerros. Ni siquiera conocemos a ‘Los Pascuales’”, dijo uno de los integrantes del grupo familiar que pidió no ser identificado y que desde hace 20 años es uno de los referentes de la comunidad. “Nosotros no somos bandidos, la gente del barrio confía en nosotros”, añadió.

Desde que los medios de comunicación recrearon la supuesta disputa entre las bandas de los dos cerros vecinos, la familia Porras ha sido víctima de múltiples amenazas. “La gente nos dice que no sigamos arriesgando nuestra vida en el barrio”.

La Policía, por su lado, afirma que además de una numerosa familia proveniente de Boyacá, ‘Los Porras’ es una banda delincuencial acusada de homicidios, lesiones personales y venta de estupefacientes. “En marzo se condenó a un Porras a 25 años de prisión por homicidio y hace dos meses se le dio a alias El Tocayo casa por cárcel por porte ilegal de armas”, aclaró el subcomandante.

En los últimos días los líderes comunales de El Codito han realizado una serie de reuniones para establecer las principales problemáticas de seguridad del barrio, redactar un comunicado que clarifique qué fue lo que en realidad ocurrió en Santa Cecilia, el cerro de Villa Nidia, el día del tiroteo, y buscar soluciones para garantizar la integridad de la comunidad. “Todo esto con el fin de que la guerra entre los cerros no siga avanzando y que las malas informaciones no se conviertan en el comienzo de una ola de limpieza social”, aseguró una de la líderes locales.

‘Los Pascuales’

Esta banda opera en el barrio Santa Cecilia Alta, sector de Villa Nidia. La comunidad denuncia que son responsables de los siguientes delitos:

Violación de derechos humanos.

Homicidio.

Hurto.

Lesiones personales.

Concierto para delinquir.

Tráfico y porte de armas.

‘Los Porras’

Según las autoridades, se trata de una banda de delincuentes que opera en el sector de El Codito. Sin embargo, la comunidad asegura que son un grupo familiar que habita en el barrio El Mirador. De acuerdo con la Policía, esta banda tiene enfrentamientos con los ‘Santandereanos’, otro grupo familiar. Han sido sindicados por:

Homicidio.

Porte ilegal de armas.

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Bogotá

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