Guarín, como en casa

El jugador del Saint-Etienne estará con la selección ante Francia, en un amistoso especial para él. Quiere dedicárselo a Puerto Boyacá, su pueblo natal, que sufre por la ola invernal.

La selección Colombia no le resulta para nada extraña a Freddy Alejandro Guarín, porque pocos como él, han hecho el proceso completo desde las menores hasta la absoluta, así ésta última, de una u otra forma, se le haya resistido.

Fue Reynaldo Rueda, con quien se colgó la de bronce en el Mundial Juvenil de Emiratos, el primero en ascenderlo a la mayor, pero ya era en el epílogo de su etapa al frente de la tricolor. Entonces tuvo que esperar a que Jorge Luis Pinto evaluara opciones y nueve meses después de su posesión, decidiera convocarle para los amistosos contra Perú y Paraguay en septiembre pasado.

Era la oportunidad y como tal, quería demostrarlo, sólo que quiso hacerlo en una sola jugada y a los dos minutos de estar en el Monumental de Lima, vio la roja que lo excluyó no sólo del juego contra los guaraníes, sino de las siguientes citas oficiales.

Otra vez en lista de espera, hasta que el 6 de febrero de este año volvió para jugar todo el amistoso frente a Uruguay. Suficiente para que repitiera llamado en esta minigira europea y el jueves pasado en Londres, Guarín fue de lo más destacado frente a Irlanda, al entender que con la amarilla entre pecho y espalda “la responsabilidad es total, juego como si fuera el último partido, una final, y por eso siempre llego con la intención de quedarme”.

Irónicamente, Pinto le redobla la confianza para el amistoso de hoy en Francia, en cuya liga es lo que más ha reclamado después de dos temporadas con el Saint-Etienne. De todas formas no se confía y sabe que para estar en el Monumental de Lima, el próximo 14 de junio en el reinicio eliminatorio, “hay que darlo todo y algo más, porque está en juego la clasificación a un Mundial”.

Por ahora espera cumplirle en lo que le pide: “Mucha responsabilidad en la cancha, juego en profundidad y manejo de pelota”. No tiene problema alguno en hacerlo porque “siempre he jugado en línea de tres, la conozco mucho y ya sea de volante central o tirado a un costado, puedo cumplir”.

Para hacerlo cuenta además con Carlos Alberto Sánchez, con quien se entiende tanto, que hasta en francés hablan, pero en realidad el volante del Valenciennes le proporciona “la suficiente confianza para mantener el orden y aparte de ser mi amigo, al estar cerca de él en la cancha se me pega su actitud, mete todo el partido como un perro de caza y eso me anima”.

Motivación le sobra sin duda, pero una razón en especial lo impulsa: “El momento difícil que está viviendo mi pueblo”. Su natal Puerto Boyacá ha sido uno de los más azotados por la ola invernal que sacude al país y Freddy lo sufre a la distancia, ya que “si a toda hora lo pienso, ahora más. Es la tierra de la cual me siento orgulloso de ser”.

Por eso anhela “poderles dar una alegría a través de la selección y hacerles olvidar, así sea por 90 minutos no más, la penosa situación que están viviendo, pues es mi gente, con la que crecí y así como se sienten orgullosos de mí, yo más de ellos, porque sé de las necesidades que se pasan allí para salir adelante”.

A los puerto boyacenses entonces espera rendirles un tributo en Saint Dennis, el estadio que se convirtió en mítico luego de que Francia levantara allí su primera y hasta ahora única Copa del Mundo. “Es una cancha donde no hay excusa para jugar bien al fútbol y Colombia sí que tiene con qué hacerlo”. Definitivamente, Guarín hoy juega de local.

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