“Hay mucha hipocresía”

Al senador de Cambio Radical Javier Cáceres le están echando parte del agua sucia por el hundimiento de la reforma política.

Dicen que se ‘desapareció’ en el momento de la votación, a pesar de que estaba habilitado para votar porque se le había negado el impedimento. Cáceres se defendió y dejó mal parados a quienes asistieron al desayuno convocado por la presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, el martes pasado, para ‘salvar’ el proyecto, en el que, según reveló, se habló fue de cómo hundir el proyecto.

¿Por qué lo culpan del hundimiento de la reforma?

Pues que yo sepa tuvieron apenas ocho votos y con el mío habrían sido nueve. De todas maneras no alcanzaba. Además, yo me declaré impedido por culpa de la prensa irresponsable de este país. El periódico El Tiempo sacó un día, con gran despliegue, una información según la cual yo tendría un donante incómodo en mi campaña. Se trata de un hombre supuestamente vinculado con paramilitares. A raíz de eso, yo mismo le pedí a la Corte Suprema que me investigara y me abrieron una indagación preliminar.

Pero ese impedimento fue negado por la Comisión...

Nunca se me negó el impedimento. Se sometió a votación dos veces y hubo un empate a seis votos, o sea que no hubo decisión. Dije que me consideraba impedido moral y éticamente y por eso me retiré de la sesión.

¿No cree que la renuncia de Germán Vargas fue en vano?

No, porque la senadora Elsa Gladys Cifuentes, su reemplazo, votó a favor de la reforma.

Usted habla de que en el Congreso hay mucha hipocresía...

Así es. Hay personas que tienen un discurso a favor de un tema y en privado dicen ‘ojalá se hunda’. A nosotros nos llamaron a un desayuno el martes dizque para salvar la reforma y cuando llegué estaban hablando era de cómo la iban a hundir.

Petro dijo que se conservaron las curules del narcotráfico...

Mire,  se ha macartizado el tema. El senador que tenemos hoy condenado de la Comisión Primera (Pimiento), fue por un hecho que ocurrió en 2002, cuando no hacía parte del Partido de la U. Si uno mira bien, ninguna de las listas uribistas es dueña de  curules ‘paracas’. Los verdaderos dueños están en los otros partidos que ni siquiera son hoy del uribismo.

¿Qué hacer ahora para recuperar la legitimidad?

El Congreso no tiene problemas de legitimidad, sino de credibilidad, y eso se recupera trabajando y dejando que la Corte Suprema actúe. Esa tiene que ser la verdadera labor, antes que enarbolar banderas políticas para frenar la reelección.

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