¿Por qué les gustan tanto las colas?

En la manera como copulaban los primeros mamíferos estaría el origen de la atracción por esta parte de la anatomía femenina.

Tener una cola firme, tonificada y saludable se ha convertido en la obsesión de cientos de mujeres alrededor del mundo. Pero detrás de este deseo por lucir una figura esbelta, también buscan mantener en forma una de las partes del cuerpo que más cautiva la atención de los hombres y que ha sido reconocida a lo largo de la historia como símbolo de la sensualidad femenina.

La fascinación que los glúteos despiertan en los hombres es tan grande, que se organizan reinados en diferentes ciudades para escoger a la más torneada y esbelta. Además, encuestas realizadas en Colombia, Argentina y España revelan que esto es lo primero que miran al momento de conocer a una mujer, después de los senos y los ojos.

Pero, ¿de dónde proviene el gusto y la fascinación masculina por los glúteos? Un grupo de sexólogos y ginecólogos argentinos se dio a la tarea de responder esta pregunta. Y después de varios meses de estudio, de encuestas y de pruebas que medían la respuesta fisiológica de los hombres cuando veían imágenes de colas firmes y voluptuosas, pudieron establecer que la respuesta estaba relacionada con la manera como copulaban los primeros mamíferos que habitaron en la Tierra. El instinto del macho lo impulsaba a buscar una hembra de acuerdo con el olor y a la forma de su cola, pues se apareaban en cuatro patas.

“El trasero era lo que le atraía al macho en el momento en que tenía que escoger una pareja para reproducirse y esa atracción estaba estrechamente ligada a su sentido del olfato”, explica la sexóloga Alejandrina Román de Giro, una de las autoras de esta investigación.

Entre todos los mamíferos que utilizaban esta posición para aparearse, los primates fueron evolucionando y al alcanzar una posición bípeda (en dos pies) la cola y los olores comenzaron a perder preponderancia, precisa esta especialista. Sin embargo, advierte que “esta primera etapa quedó grabada en el inconsciente colectivo del hombre”.

Es decir, que a pesar de que el ser humano busque a su pareja guiándose por otros criterios, esta fascinación por los glúteos quedó impresa en su cerebro. “Sólo que conscientemente no nos habíamos dado cuenta de ello, pues formaba parte de una característica relacionada con nuestro proceso evolutivo”, concluye la doctora Román.

Lo cierto es que las mujeres saben perfectamente el efecto que produce esta parte de su cuerpo en los hombres y por eso no han ahorrado dinero ni esfuerzos en tratar de tener una cola envidiable. Cremas, cirugías, inyecciones de vitamina C, masajes, ejercicios, fajas, ropa interior o pantalones que realzan los glúteos forman parte de los truquitos que utilizan para conquistar y sentirse siempre atractivas y deseadas.

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