Leticia, epicentro de la gran marcha

En un evento histórico, la capital del Amazonas en un solo coro pidió por la liberación de los secuestrados. La estrella mundial Shakira pidió a los guerrilleros “liberarse de su propio secuestro” y desmovilizarse. “Cesó la horrible noche”: Alan García, presidente del vecino país del Perú.

En todos los rincones del país, millones de colombianos, a quienes se unieron ciudadanos de 32 ciudades de Latinoamérica, 23 de Europa, seis de Asia y dos de Oceanía; expresaron sus voces de solidaridad con los secuestrados en poder de las Farc, el Eln, los paramilitares y grupos de delincuencia común. Fue un domingo atípico, en el que familias enteras salieron a condenar este flagelo, cantando: “¡Libertad, libertad, libertad!”.

Fue una frase eterna, desde muy temprano acompañada con el ingenio musical de Juanes y Miguel Bosé, en Francia; de Arterciopelados y Totó la Momposina, en Bogotá; de Andrés Cepeda, en Cali; de Cabas, en Medellín y de Jorge Celedón, en Washington, entre otros artistas. Y Leticia, Amazonas, con la presencia de Shakira y Carlos Vives y con el desfile oficial que conmemoró 198 años de independencia, fue el  epicentro de esta nueva marcha por la libertad.

Desde muy temprano en la mañana, los cerca de 32.000 habitantes de esta ciudad salieron a esquinas, parques y caminos para recibir a los invitados de lujo. Aquellos a los que, por más de 20 días de preparativos, esperaron ansiosos: los presidentes Álvaro Uribe Vélez, de Colombia; Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Alán García, del Perú; toda la cúpula militar y de Policía, importantes personalidades políticas y Shakira y Carlos Vives, dos de las más grandes estrellas musicales del país.

Además, los 11 soldados y policías recientemente rescatados por el Ejército en la ‘Operación Jaque’ y otros heridos en combate, quienes hicieron parte de la marcha y fueron vitoreados a lo largo de todo su recorrido por una multitud que los bañó en claveles blancos, aplausos y el grito de “bienvenidos a la libertad”. A las 9:00 a.m. comenzaron a llegar los primeros invitados al Parque Santander, sitio desde donde partió el desfile, entre quienes se encontraban el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos; el presidente de la Corte Constitucional, Humberto Sierra; y el de la Corte Suprema, Francisco Javier Ricaurte, quien le contó a El Espectador que estaba “muy emocionado” por asistir al concierto por la paz que ofrecieron Shakira, Vives y otros músicos locales, y que fue invitado a Leticia por el propio presidente Uribe.


Luego de una corta espera, aparecieron la artista barranquillera y el Primer Mandatario, acompañados por una comitiva de la que hicieron parte la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno; la primera dama, Lina Moreno y la ex canciller María Emma Mejía. Shakira, del brazo del Presidente, agradeció a los integrantes de la Fuerza Pública su labor de rescate del pasado 2 de julio.

La presencia de la reconocida cantante extasió a los leticianos, que estallaban en aplausos cada vez que ella sonreía, se tocaba el cabello o les dirigía una mirada. Uribe también fue aclamado en balcones, terrazas y ventanas, desde donde le gritaban “gracias Presidente”. La comerciante de 52 años Berenice Zapata le llevó una pancarta en la que se leía: “Lo amo, mi Presidente. Por favor, acepte la reelección”.

En la tarima desde la cual los personajes vieron el desfile militar, y escucharon a Shakira cantar el Himno Nacional, estaban además el novio de la artista, Antonio de la Rúa; su cuñado, Fernando de la Rúa y el hijo mayor del Presidente Tomás Uribe, acompañado de su prometida, Isabel Sofía Cabrales. A un lado de la tribuna estaba el ministro Santos y los mandos de la Fuerza Pública, y en el punto opuesto se encontraban los magistrados de las altas cortes.

Los oficiales desfilaron con atuendos iguales a los de la Guardia del Libertador, los que pelearon en la Guerra de los Mil Días, la del Perú, de Corea y la Misión de Paz del Batallón Colombia en el Sinaí. También marcharon indígenas de la tribu tikuna, una de las más representativas del Amazonas, los cuales les regalaron a Uribe, Lula y García unas coronas indígenas hechas con plumas de guacamayas. De paso, aprovechando el encuentro, los tres líderes firmaron un acuerdo para vigilar los ríos fronterizos y evitar el tráfico de armas, de drogas y el  paso de los grupos armados ilegales. Alan García explicó que la idea es que la propuesta se desarrolle a través del sistema de vigilancia satelital y aérea con el que cuenta Brasil.

Antes de su presentación, Shakira hizo un sentido llamado a los grupos armados: “A los guerrilleros, hermanos nuestros también, les digo que Colombia está cambiando. Sí hay vida más allá de la selva (...). Con el corazón en la mano este Gobierno les ofrece protección para que empiecen una nueva vida”.  “Cesó la horrible noche”, expresó el presidente peruano Alán García, en referencia a uno de los pasajes más representativos del himno nacional colombiano. “¡Libertad!”, gritó Lula Da Silva por su parte. Al final de la jornada, los leticianos regresaron a sus casas, guardaron sus pancartas y banderas y terminaron los aplausos. En la memoria de todos quedó un solo canto, que se extendió por todos los rincones de Colombia: “libertad para todos ya”.

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