Medellín gritó contra el secuestro

Cerca de 500 mil personas partieron de diferentes puntos de la ciudad para decirle a las Farc no más secuestros.

El teatro Pablo Tobón Uribe, en la avenida La Playa, centro de Medellín, fue uno de los cinco sitios dispuestos para la gran marcha por la libertad. Esta concentración la encabezó la familia del ex congresista Óscar Tulio Lizcano, quien el próximo cinco de agosto cumplirá ocho años de secuestro.

Lizcano fue el primer político secuestrado por las Farc. Su salud ha empeorado con el paso de los años sumido en la selva. Tres de sus hermanos y siete sobrinos llegaron a las 9:30 a.m. con su fotografía y con una nueva pancarta exigiendo su libertad,  pero sobre todo con el acompañamiento de miles de antioqueños. “Ocho años de secuestro lo tienen con una salud precaria, pero a la vez con optimismo y esperanza de que saldrá libre.

Así lo vimos en las pruebas de supervivencia conocidas en abril, pero que fueron grabadas en noviembre del año pasado”, aseguró su hermana, Sor Lizcano.

Ella, muy pendiente de todo, daba indicaciones a sus familiares para que se acomodaran en la marcha. Sonreía ante las manifestaciones de respaldo de las personas que a su lado pasaban.

Esta marcha es importante porque los colombianos demuestran solidaridad con las familias de los secuestrados. Nos sentimos acompañados en la lucha por su libertad”, señalo Lizcano.

Son muchos más.

Pero ellos infortunadamente eran sólo unos en medio de muchos que pedían lo mismo: noticias de sus seres queridos y justicia por los crímenes cometidos.

A María Sotera Yara, las Farc le asesinaron a su hermano, José Amín Yara, hace 18 años en un finca de su familia en Vega Larga Huila. “Hoy salí a protestar porque las Farc acabaron con mi familia. Estamos uniéndonos  contra el terrorismo de la guerrilla”, señalo María Sotera.


El caso de Leidy Londoño es diferente: su hermano Édgar Londoño desapareció en febrero de 2005, cuando venía de Quito a Medellín. Nadie sabe nada, nadie da noticias de su paradero. “Queremos apoyar la libertad. Que salgan los secuestrados y que lleguen los desaparecidos”.

La consigna

En camisetas y pancartas se leían las mismas consignas: “no más Farc, no más secuestro”, “Colombia se cansó”, “si nacemos libres, ¿por qué nos quitan ese derecho?” Miles de mensajes como éstos plasmados en camisetas blancas y pancartas fueron la expresión de más de 500 mil personas que salieron a las calles de Medellín.

Desde la Biblioteca Pública Piloto, el Teatro Pablo Tobón Uribe, San Diego y la Plaza de las Esculturas, salieron las marchas que convergieron en el Parque Explora. “Libertad, libertad, libertad”, gritaba la multitud. “No más Farc, no más Farc”, respondían en otro extremo.

Podríamos decir que, por donde pasó la marcha, nadie se quedó en casa. Hasta los enfermos del Hospital San Vicente de Paúl y el Seguro Social se asomaron por las ventanas  agitando pañuelos.

Sacaron el aliento que les quita la enfermedad y se unieron al clamor. A su manera gritaron y también, por un instante, sin salir de sus habitaciones, caminaron.

El Parque Explora fue el punto de encuentro de los marchantes.

Medellín Cumplió.

“Aquí están todas las personas, incluso las contradictoras del gobierno, porque no se trata de una marcha de apoyo en torno a una persona, sino a la Nación. Yo no sé cómo se calcula esto, pero me atrevo a decir que hay más de 500 mil personas. La clave de esta historia es la movilización ciudadana . Ojalá siga así”, aseguró el alcalde Alonso Salazar, a quien la voz le faltaba, a las 12 del día, al momento de dar inicio al gran concierto por la libertad.

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