“No voy a pedir puestos”

Entrevista con Bill Richardson, candidato a vicepresidente de Barack Obama. El gobernador de Nuevo México asegura que en Estados Unidos ya no importa la raza o el sexo de los candidatos. Dice que los ciudadanos quieren un líder que una al país. “Es como en 1960, cuando se eligió a J. F. Kennedy”.

Hace más de dos meses, el líder de la comunidad latina de EE.UU., Bill Richardson (California, 1947), dio su apoyo a Barack Obama. El momento fue importante, porque la senadora Hillary Clinton luchaba a muerte por la nominación del Partido Demócrata. Richardson, gobernador de Nuevo México (y antes embajador ante la ONU y secretario de Energía con Bill Clinton) tuvo que aguantar un ataque de ira del ex presidente.

Ahora, tras ganar la apuesta, no le parecería mal acompañar a Obama como fórmula vicepresidencial. Por el momento, se dedicará a cultivar un electorado fundamental, el de los hispanos (15% de la población).

Richardson participó en la III Convención de Líderes Hispanos de Estados Unidos, que se celebró en Madrid, y se reunió con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Si Obama gana, ¿qué le gustaría hacer?

Lo principal es ayudarle con la comunidad latina, que no lo conoce lo suficiente, y asesorarlo en política exterior. Me voy a centrar en tres Estados de fuerte población latina, Nuevo México, Nevada y Colorado, que en el pasado han votado republicano y que creo que pueden cambiar. Y para el futuro, yo estoy muy contento como gobernador, pero si me ofrecen algo que me atraiga, no voy a decir que no.

Usted tiene perfil, pongamos, de secretario de Estado...

Bueno, eso lo dices tú (risas).

O de vicepresidente...

Es una decisión muy importante que tiene que tomar Obama. Yo lo consideraría, pero estoy muy contento en Nuevo México y no voy a hacer campaña ni a pedir puestos.

La decisión es muy importante, porque va a demostrar la fuerza y la voluntad del candidato. ¿Cree que Hillary Clinton sería la opción apropiada?

Ella tiene cualidades para serlo: experiencia, los millones de votos que sacó, su fuerza política... Pero es importante que presidente y vicepresidente tengan química entre ellos para resolver los problemas. No sé si hay esa química entre los dos para que ella sea vicepresidenta.

 Lo que yo digo es que es una decisión de él, no de ella; y aconsejo que la tome cuidadosamente, que se tome su tiempo y que los que apoyan a la senadora no traten de presionar a Obama, que le dejen unos días con su triunfo histórico, fantástico, que le den tiempo.


Las primarias demuestran que el elector demócrata prefiere el cambio a la experiencia. ¿Ocurrirá así el 4 de noviembre con todos los votantes?

Sí. Los ciudadanos quieren un líder que una al país. Estamos muy divididos y por eso queremos el cambio. Es como en 1960, cuando se eligió a J. F. Kennedy.

¿Qué preocupa a la gente?

La unión, superar las divisiones con un líder que nos saque de la guerra, que se preocupe del cambio climático, que cuide el sector de la salud, que cambie nuestra imagen mundial.

¿EE.UU. está preparado para tener un presidente negro, hispano o mujer?

Sí. Eso se  comprobó con el apoyo que tuvo Obama, con el que obtuvo la senadora Clinton, con el respaldo que yo mismo obtuve (Richardson fue cuarto en las primarias de New Hampshire).

EE.UU. quiere un líder que resuelva problemas. Ya no importan la etnia o el sexo de los candidatos. Sí que va a haber gente que tenga problemas con la diversidad, pero la mayoría está lista para elegir a una mujer o al representante de una minoría.

Y, ¿el mundo está listo para ese cambio de dirección?

Es muy importante.

Hispanos con Obama

Pese al espíritu mayormente conservador de su religión, los hispanos católicos siguen apoyando en su mayoría a candidatos liberales en las elecciones estadounidenses, ahora representados por el demócrata Barack Obama, según una encuesta divulgada el lunes.

El apoyo para el republicano John McCain, quien frente al aborto se declara abiertamente en favor de la vida, es de sólo 15%, contra 57% de Obama, pese a que el nominado demócrata cree que el aborto es una decisión personal, según la encuesta del Instituto Paul B. Henry de Calvin College, Michigan.

Pero James M. Penning, profesor de ciencias políticas y uno de los autores del estudio, dijo que “especulativamente, la tendencia obedece a simpatías políticas históricas” de los hispanos.

“McCain es más proclive a una reforma migratoria, pero en temas sociales, donde los hispanos son más modernistas, es más conservador que su rival demócrata” , comentó. La encuesta fue realizada por Opinion Access Corp., de Long Island, Nueva York.

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