“Nos van a medir el aceite”

El paro comenzó hoy a las cero horas. Son 140.000 camiones parqueados en las orillas de las carreteras. Camioneros dicen que están dispuestos a aguantar “hasta que toque”.

Anoche se apagaron los motores de cerca de 140.000 tractomulas, dobletroques, carros sencillos y hasta camionetas que transportan alimentos por carreteras y calles de las ciudades capitales de Colombia. Y se apagaron indefinidamente hasta que el Gobierno Nacional, apuntan enfáticos los camioneros, no le ponga freno a la entrada de automotores al país, se discuta el tema de la tabla de fletes y además se ponga sobre la mesa el elevado precio de los combustibles.

Un nuevo paro camionero, que tras un intento fallido del ministro de Transporte Andrés Uriel Gallego por detenerlo —después de una reunión de ocho horas seguidas el sábado pasado con los dirigentes de los distintos gremios del transporte—, comenzó a las cero horas de hoy y que tiene las mayores concentraciones de automotores inmovilizados en Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Cali, Buenaventura, Pasto, Cúcuta, el Eje Cafetero y Boyacá.

Las pérdidas aún no se han empezado a calcular, pero el anterior paro, que fue hace cuatro años y duró 17 días, mostró que el monto superó los US$70 millones, los alimentos escasearon a los ocho días de iniciar el cese de actividades y los más afectados, además de los agricultores y productores de materias primas, fueron los consumidores.

Por eso, en esta oportunidad, ya “nos están midiendo el aceite”, dice Jorge García, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC), “porque como no se logró nada con el ministro Gallego, se supone que hay una reunión tentativa para las siete de la noche de hoy con el presidente Uribe, pero la condición es que levantemos el paro para que se pueda dar ese encuentro y eso no lo vamos a hacer”.

A eso se suma que dentro del pliego de peticiones que ya se entregó al Ministerio de Transporte está el solicitado por gremios como Asecarga, en donde se busca que de continuar con la tabla de fletes, “se establezca un margen mínimo de intermediación entre el generador y la empresa que despacha la carga, a lo que se suma que lo pagos sean a máximo 30 días y no ha 60 y 120, como sucede actualmente”, explica Jairo Higuera, presidente del gremio.

Pero uno de los temas más complicados de negociar es la solicitud de los camioneros hecha a la banca para que les otorguen seis meses de gracia para el pago de sus créditos, pues aunque también está puesta sobre la mesa, aún no hay pronunciamientos al respecto.  

Aunque los registros del Ministerio dicen que en el país hay 201.000 camiones, lo cierto es que los que no van a parar, que son cerca de 61.000,  serán las flotas que pertenecen a grandes compañías productoras y que no dependen de las tarifas que actualmente mueven el mercado en el país. Mientras tanto, un  comité de seguimiento integrado por Colfecar, Andi, Asecarga y  Fenalco estará haciendo seguimiento al paro, el mismo que dice García, “vamos a aguantar hasta que toque”.

En cifras

US$70

millones fueron las pérdidas estimadas que dejó el pasado paro de camioneros, que se realizó hace cuatro años y duró 17 días.

140.000

automotores entre tractomulas y dobletroques amanecieron parqueados en las principales ciudades del país, tras la hora cero que dio inicio al paro de actividades.