Obama enamora al mundo

Mientras que el candidato demócrata moviliza masas en Europa, en su país las encuestas muestran que su rival, John McCain, se le acerca rápidamente. Hace apenas dos meses la ventaja era de 15 puntos, hoy la distancia se reduce a uno.

Cada día quedan menos dudas de que la influencia de Estados Unidos es planetaria. La última prueba es que los candidatos presidenciales norteamericanos hacen campaña en Jerusalén, Bogotá o Berlín como si estuvieran en Detroit, Denver o Kansas City.

Alguien propuso seriamente mantener uno de los tradicionales debates electorales en el extranjero. Y se ha pensado incluso en el lugar adecuado, Dubai. ¡Qué mejor sitio para abordar algunas de las preocupaciones más acuciantes de los norteamericanos en la actualidad: el petróleo, Oriente Próximo, Irak, la presencia militar en el exterior, la amenaza de Irán..!

No se va a llegar tan lejos. No en esta campaña, al menos. Pero tiene cierta lógica que el mundo quiera ver y escuchar a los hombres cuyas decisiones van a afectar pronto y decisivamente casi al conjunto de la humanidad.

Seguramente ésa no fue la única razón por la que el viaje de Barack Obama a varios países de Europa y Oriente Próximo despertó tanta atención. Muchos países se contagiaron por la emoción de las elecciones primarias y sucumbieron a la pasión que la candidatura de Obama desató entre una parte de la opinión pública norteamericana. No es fácil permanecer indiferente ante el espectáculo de unas elecciones en Estados Unidos y sustraerse al interés que una figura como Obama suscita.

Como consecuencia, la gira de Obama desató una ola de admiración en países que, por lo demás, esperaban ardientemente el relevo de George Bush y son receptivos a cualquier propuesta que parezca alejarse del estereotipo político norteamericano. En palabras de alguien muy cercano al senador afroamericano: “Millones de personas en el mundo querían volver a amar a Estados Unidos. Obama les da la oportunidad de hacerlo”.

Ahora todos quieren ser testigos del nacimiento de la ‘Obamanía’. El candidato demócrata estuvo acompañado en su recorrido por cientos de periodistas, entre ellos los presentadores de los principales informativos de las tres cadenas de televisión norteamericanas. La campaña de Obama tuvo que rechazar varias peticiones de países que querían ser añadidos a la lista del viaje. Irlanda y Líbano defendieron su candidatura y expusieron sus argumentos, pero no tuvieron éxito. España también lo intentó.

Candidato cotizado

Una foto junto a Obama se cotiza hoy muy alto en el mercado de la política mundial. Unos y otros, conservadores y socialdemócratas, al otro lado del Atlántico, toman posiciones respecto a él y se perfilan en relación a la nueva figura, cuya indefinición ideológica hace este juego arriesgado y fascinante. En Alemania, su plan inicial de pronunciar un discurso ante la simbólica puerta de Brandemburgo abrió una crisis en el Gobierno de coalición, con la canciller, Angela Merkel, en contra de tal iniciativa, y su ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, a favor.


Desde el punto de vista de las relaciones públicas, este viaje de Obama a Afganistán, Jordania, Israel, Alemania, Reino Unido y Francia fue un éxito. En algunos momentos puede rozar incluso la adulación, el culto a la personalidad.

El viaje de John McCain, el candidato republicano, el mes pasado, a Colombia y México, sólo fue cubierto por un reducido grupo de periodistas y ocupó espacios secundarios en los medios de comunicación. Fue un viaje, sin embargo, en el que McCain dejó establecidos principios importantes de su política exterior: el respaldo a los gobiernos que luchan contra el terrorismo, la seguridad fronteriza y la promoción de nuevas leyes migratorias.

¿Conseguirá el viaje de Obama superar el show mediático y difundir un proyecto de política exterior sobre el cual puedan juzgar los ciudadanos norteamericanos y de otras partes del mundo? “Ése era el propósito”, respondió David Axelrod, el principal estratega de la campaña de senador de Illinois. “Fue una oportunidad —añadió— de que se siente con los líderes internacionales con los que tendrá que trabajar como presidente y discutir los asuntos de preocupación común”.

Sin embargo, otra cosa pasa en Estados Unidos, en donde las encuestas revelan que la ‘Obamanía’ está empezando a declinar y que todavía los estadounidenses no confían del todo en Obama para que sea su comandante en jefe. Un sondeo esta semana de The Washington Post-ABC reveló que sólo un 48% de los potenciales votantes ven al candidato demócrata como un buen comandante en jefe, mientras que el 72% aprueba a McCain en ese papel.

La campaña de Obama es consciente de que, por muy lejos que esté de Estados Unidos, el principal objetivo del mensaje de este viaje es el votante norteamericano. Por eso Obama no fue exactamente el candidato que Europa quería ver. El candidato regaló los oídos a los europeos con su promesa de retirada de Irak, pero, acto seguido, pidió esfuerzo militar para Afganistán.

Obama no es, por supuesto, un halcón de la política exterior. Como ha dicho varias veces, entiende las relaciones internacionales como un justo equilibrio entre la negociación y la fuerza, sin renunciar a ninguno de esos instrumentos. Pero necesita sonar lo más parecido a un halcón para aumentar la credibilidad de su candidatura en Estados Unidos.

El viaje de Obama podrá convertirse en un éxito electoral si al regresar encuentra a un país que empieza a aceptar que pueda dejar su seguridad en manos de este joven afroamericano.

Visita a París

Al igual que en la mayoría de países que visitó, Barack Obama fue recibido por miles de personas en París. Muchos inmigrantes africanos querían tomarle una foto al candidato afroamericano a su llegada al encuentro con el presidente francés, Nicolás Sarkozy. El encuentro en el Elíseo fue seguido por una rueda de prensa, único acto público de Obama en París. Ayer partió rumbo al Reino Unido, última etapa de su gira internacional. Durante la reunión en el Elíseo, Sarkozy y Obama, que se conocieron en Washington en 2006, hablaron de las relaciones de Estados Unidos con la Unión Europea.

Temas relacionados