Oleada de inmigrantes en Italia

El país que promueve en la Unión Europea las leyes más duras contra inmigrantes ilegales, se convierte en el puerto de llegada de africanos.

Lampedusa es la isla más grande del archipiélago de Pelagie y está a tan sólo 205 kilómetros de Sicilia. En su árido territorio, de unos dos mil metros cuadrados, viven casi cinco mil personas que subsisten de la pesca y el turismo. Las conexiones con territorio continental italiano no son muchas. Apenas un servicio de ferrys y un pequeño aeropuerto de vuelos nacionales que funcionan en su mayoría en el verano son las oportunidades de llegar a la Europa continental

La belleza de Lampedusa es exótica. En su suelo convergen los estilos mediterráneos, un aire italiano y algo de estilo africano, que poco a poco quiere, y está logrando, colarse entre sus aguas y arenas.

Es precisamente por esta isla que miles de inmigrantes africanos están llegando a Europa. El sueño de libertad, mejor estilo de vida, oportunidades de trabajo, una vida digna y algo de turismo son las motivaciones por las cuales se embarcan masivamente desde Libia hacia Lampedusa.

Como “convoy” se puede calificar el más reciente desembarque de inmigrantes en la isla italiana. Ayer, rozando las 10 de la mañana en el Mediterráneo, 800 inmigrantes repartidos en cinco embarcaciones vieron más cerca su sueño al llegar a las costas de Lampedusa y adentrarse en esa esquiva Italia que ahora les hace la vida más dura como ilegales.

Las autoridades de la isla ya no saben qué hacer con tantos indocumentados africanos que llegan a su territorio. El estado de emergencia se declaró hace seis días y se extendió por toda Italia para afrontar y hacer planes frente a la masiva llegada de estas personas, que han aprovechado el buen tiempo y la calma del mar por esta época para intentar la travesía.

Dentro de las cinco embarcaciones, la más grande llevaba —según las autoridades migratorias italianas— 339 personas, entre ellas 47 mujeres y cuatro niños. Mientras que la segunda en mayor número de tripulantes tenía embarcadas a 250 personas, interceptadas a unos 40 kilómetros del puerto. Esta masiva llegada se convierte en la más grande desde el 8 de julio, cuando en tan sólo 24 horas llegaron al país 600 inmigrantes.

Las cifras son alarmantes. Según el Ministerio del Interior, en lo que va corrido de este año la cifra de personas que han pretendido ingresar sin papeles a la Unión Europea  por las costas de Lampedusa suma 10.611 inmigrantes, casi el doble de las cifras del año pasado, cuando en el mismo período habían llegado 5.378.

Las dificultades para mantener la calma y el control de la situación son cada vez más evidentes. Bernardino De Rubeis, alcalde de Lampedusa, ya le manifestó al gobierno de Berlusconi que la situación puede llegar a extremos incontrolables porque el campo de primera acogida a inmigrantes dispuesto por la Alcaldía para estas eventualidades ya alberga a cerca de 700 personas y puede llegar a colapsar.

Por su parte, Angela Maravento, teniente del alcalde y conocida por sus particulares declaraciones y manifestaciones —el mes pasado se vistió de musulmana y fue al puerto de la isla a decir que quería hacer la misma travesía que los ilegales, pero desde Italia—, amenazó con iniciar una huelga de hambre en altamar dentro de una balsa si el Gobierno no toma medidas eficientes para frenar el tráfico de personas entre las costas de Libia y las de su país.

Ahora las autoridades de Lampedusa no sólo tienen que cuidar por el bien de los turistas que van a disfrutar del verano, sino también velar por el de miles de inmigrantes que llegan diariamente.

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