'Pataleo' de la Fiscalía en caso de Merlano

El pasado 19 de junio una jueza especializada absolvió al ex congresista Jairo Merlano, procesado por vínculos con las Auc. Fiscal ante la Corte Suprema apeló la sentencia.

Argumentando que se no tuvieron en cuenta muchas de las pruebas recopiladas en el expediente y que se desestimaron testimonios fundamentales que evidenciarían la cercanía del ex senador Jairo Enrique Merlano con grupos de autodefensa en Sucre, el fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, Eudoro Echeverri, en un memorial de 60 páginas conocido por El Espectador, apeló la reciente sentencia absolutoria proferida por la jueza tercera especializada de Bogotá, Claudia Merchán.

El 19 de junio, en una voluminosa providencia de 144 páginas, la jueza Merchán absolvió de los delitos de concierto para delinquir y constreñimiento al elector al ex congresista Jairo Merlano. En esencia, el fallo sostuvo que la Fiscalía elaboró un proceso basado en conjeturas y suposiciones sin credibilidad, y que no existieron pruebas que corroboraran el supuesto favorecimiento de las autodefensas a Merlano en las cuestionadas elecciones parlamentarias de 2002.

Uno de los testigos estelares en este caso es Libardo Duarte, un ex paramilitar detenido que responde al alias de Bambam y que declaró ser colaborador del extinto comandante paramilitar Carlos Castaño. Según él, Salvatore Mancuso envió a alias Diego Vecino para que compartiera el mando del bloque Héroes de los Montes de María con Rodrigo Mercado Peluffo, alias Cadena. También contó Duarte que Cadena le dijo que Jairo Merlano financiaba a la organización.

Bambam relató en detalle el proyecto político de las autodefensas en Sucre y relacionó como enlaces de esta organización a los condenados ex congresistas Érik Morris y Muriel Benito Revollo, al prófugo ex gobernador Salvador Arana y al acusado ex parlamentario Álvaro García Romero. Por eso, asegura la Fiscalía, el testigo es creíble y dentro del contexto de las investigaciones de la parapolítica guarda coherencia en sus relatos. Sin embargo, la jueza Merchán descalificó sus declaraciones porque “eran de oídas” y porque incurrió en algunas contradicciones.

Además, puso en entredicho sus testimonios, porque estuvo en dos centros de rehabilitación para drogadictos. Lo curioso es que Libardo Duarte sí fue considerado un testigo creíble para la Corte Suprema de Justicia. De hecho, sus confesiones fueron determinantes para condenar a Érik Morris Taboada. La Fiscalía expuso en la apelación del fallo que un examen psiquiátrico realizado a Duarte concluyó que “no manifiesta trastornos mentales y que no es un mentiroso psicopatológico”. Por tal motivo, el ente acusador criticó que la jueza Merchán desechara su concurso en este proceso.

El fiscal Echeverri también señaló que aun cuando varios testigos de cargo se retractaron durante el proceso, lo cierto es que sus súbitos cambios testimoniales nada tuvieron de espontáneos y, por lo tanto, no parecían creíbles. Dichos declarantes manifestaron que participaron en la denominada reunión de Plamparejo, convocada por el jefe paramilitar de San Onofre, alias El Oso, y que allí las autodefensas dieron la orden de apoyar a Muriel Benito Revollo y Jairo Merlano. Es más, los testigos contaron que al encuentro asistieron cerca de 600 personas.


El delegado de la Fiscalía señaló, además, que Salvatore Mancuso reconoció durante el juicio que Muriel Benito Rebollo prestó colaboración política a las Auc y que ella era precisamente la fórmula política de Merlano a la Cámara de Representantes. Es así como en su diligencia de indagatoria Merlano reconoció que Benito Rebollo le confesó que tuvo varios encuentros con el jefe ‘para’ Diego Vecino y que la abundante votación al Senado que sacó en 2002 en San Onofre “la puso Muriel”. El corregimiento de Plamparejo pertenece a la jurisdicción de dicho municipio, recordó la Fiscalía en su apelación.

El fiscal Echeverri también recalcó que la jueza no tuvo en cuenta varias conversaciones interceptadas a paramilitares en Sucre, en donde se festeja que tanto Jairo Merlano como Muriel Benito Revollo hubieran sido elegidos al Congreso y se habla del proyecto político de las Auc, así como tampoco el contenido de la computadora de Jorge 40 en donde se reseña el interés de las autodefensas para que ambos políticos accedieran al Legislativo. Asimismo, que no valoró que Diego Vecino sostuvo que su organización desde 1999 influyó en todos los estamentos políticos de la región, y que hasta que su bloque dejó las armas, en julio de 2005, sus hombres “participaron en todos los procesos electorales”.

En otras palabras, explicó el fiscal, hubo un acuerdo previo entre las Auc y sus candidatos al Congreso para permitirles hacer proselitismo político en esas zonas y, sobre todo, para dar la orden de votar por ellos, como sucedió en el caso del ex congresista Jairo Merlano. “En Sucre, donde fundamos nuestro propio Estado, no se movía una hoja sin que la organización tuviera conocimiento”, dijo alias Diego Vecino durante el proceso. Pero, además, la Fiscalía señaló que aparecen reportes en los cuales Jairo Merlano aparece en un listado de las denominadas “Vacunas” de las Auc, “aportando un millón quinientos mil pesos en dos ocasiones y, su hermano, tres millones de pesos”.

Por último, el ente acusador detalló varias declaraciones que nunca fueron valoradas por la jueza Claudia Merchán y que no es cierto que nunca se hubiera interrogado al paramilitar alias El Oso para confirmar la reunión de Plamparejo, en la que se habría ordenado votar por Merlano. Aseguró el fiscal Echeverri que sí declaró El Oso, aunque sólo confesó generalidades por cuanto, dijo, iba a revelar los nombres de los políticos vinculados con las Auc cuando rindiera diligencia de versión libre en el marco de la Ley de Justicia y Paz.

En síntesis, para la Fiscalía es un hecho cierto que el ex congresista Jairo Merlano sí se favoreció del poder intimidatorio de las autodefensas y que, además, formaba parte de su brazo político en Sucre. Otra cosa opinó la jueza Claudia Merchán. El caso deberá ser revisado en las próximas semanas por el Tribunal Superior de Bogotá. Por ahora, para la justicia, el ex parlamentario es un hombre inocente y libre.

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