“La pelea no se da en los medios”

El presidente de la entidad se refiere a los líos jurídicos con la familia Gillinski.


Jorge Londoño, presidente de Bancolombia, respondió inquietudes de El Espectador sobre la pelea con la familia Gillinski, el momento de la economía colombiana y los proyectos de la institución financiera más grande del país.

¿Qué motivó la denuncia penal contra la familia Gillinski?

Nos pareció que los avisos en la prensa nacional lesionaban la credibilidad de la institución y de sus funcionarios. Bancolombia y sus directivos han atendido 27 procesos legales y han instaurado dos: un tribunal de arbitramento, contemplado en el contrato del negocio de compra que se hizo en 1998 para solucionar las diferencias; y el que instauramos el jueves anterior, por considerar que se incurría en el delito de pánico económico.

No creemos que los medios sean el escenario para conseguir resultados que no se han obtenido en los tribunales. El último a nuestro favor en el tribunal de apelaciones de Nueva York, que dice que no hubo manipulación de acciones ni en la capitalización.

¿Qué opina del nivel de revaluación al que ha llegado el peso?

Como todo, tiene de bueno y de malo, como que golpea a muchos empresarios cuyos negocios se vuelven menos viables, en especial los exportadores. Positivo que está llegando inversión extranjera, lo cual significa confianza. El dólar barato también le ha permitido a muchos empresarios iniciar procesos de reconversión productiva que los hace más competitivos. Por el momento habrá que acostumbrarse a la volatilidad, porque el dolar barato es un fenómeno mundial. Aunque un mercado cambiario libre es un activo del país.

¿Le preocupa que la situación política del país pueda influir en la marcha de la economía?

La labor de los empresarios y de quienes dirigen las organizaciones es analizar y entender las circunstancias del momento para orientar los negocios en el sentido que consideren de mayor provecho para sus empresas. Hay que manejar las circunstancias que estamos viviendo, pero soy optimista.

¿Las actuaciones del Banco de la República le parecen acertadas?

Es bueno tener un Banco Central independiente, conformado por técnicos y analistas. Les tocó apagar la música cuando la fiesta estaba buena.

¿Le preocupa la reducción en el otorgamiento de crédito?

Era lógico que pasara después de los niveles de crecimiento que ha tenido el país, lo que hay que buscar es un nivel de crecimiento sostenido, aunque sea un poco menor al 7,5% del año pasado. Si este año crecemos 5%, seguirá siendo bueno. Es mejor oír a los analistas que a las plañideras.

¿Las perspectivas indican que las tasas pueden seguir subiendo?

A la gente se le olvida que hace unos años la DTF estaba en 36%, cuando hoy las tasas están alrededor del 10%.

La morosidad ha seguido creciendo, ¿le preocupa?

Es normal después de un período de crecimiento rápido como el que ha tenido el país. En nuestro caso la mora llega al 3%, venimos de niveles entre el 2 y 2,5%. Esta situación no afecta la rentabilidad. Al sector financiero han llegado nuevos actores que no tenían acceso al crédito y están aprendiendo. En el país se han hecho grandes esfuerzos en la bancarización de la población.


¿Cuál ha sido la evolución del banco en el tema de corresponsales no bancarios?

Comenzamos el año con 60 y hoy tenemos 204, ha sido un esfuerzo grande por llevarle los servicios financieros a personas en poblaciones apartadas del país que nunca habían tenido acceso a la banca.

¿Le preocupa el crecimiento del banco?

En 1995 teníamos una participación de 3,5% del mercado, hoy estamos en el 21%, y con la adquisición que hicimos en El Salvador de Banagrícola (US$900 millones), que tiene el 29% del mercado, las posibilidades crecen. El objetivo de este banco es incrementar su valor para los accionistas, desde el que tiene un título, hasta quien tiene el 25%, como Suramericana de Inversiones. Vamos a profundizar la presencia en el exterior. Estamos en Panamá, Puerto Rico, Islas Caimán, Estados Unidos, Brasil, Perú y tenemos una oficina de representación en España. Pero estamos analizando otras posibilidades.

¿En dónde?

Centroamérica es un mercado atractivo, tiene similitudes con el colombiano y estamos analizando posibilidades en esa región, pero es un proceso que toma tiempo. En Perú abriremos el negocio de renting y el de fiducia.

¿Se seguirá concentrando el sector financiero en Colombia?

La competencia es grande, los jugadores nacionales y extranjeros son buenos. La consolidación seguirá, posiblemente con la llegada de nuevas multinacionales; mientras los procesos le agreguen valor a los accionistas, pueden crecer y competir. En nuestro caso, la persona que recibió acciones de Bancolombia en 1998, cuando se hizo la compra, ha tenido hasta hoy una rentabilidad del 18,5%, que considero ha sido un buen negocio.

¿Bancolombia se podría vender?

El objetivo es generar mayor valor para los accionistas. Nos hemos preocupado por ser un institución con valores, que perciben los clientes y quienes trabajan con nosotros, como lo reconoció la encuesta de Acrip sobre las mejores empresas para trabajar en Colombia, donde quedamos en el tercer lugar, detrás de empresas reconocidas como Ecopetrol y Bavaria.

Y en la encuesta Élite empresarial, el banco fue reconocido como la primera empresa en servicio en el país, algo difícil de lograr por una institución financiera.

En general, la gente en Colombia se queja del costo de los servicios financieros, ¿eso es cierto?

Todos quisiéramos que lo que compramos fuera más barato, el mercado, la gasolina. Todos los negocios buscan la rentabilidad del capital y, téngalo por seguro, la de las instituciones financieras no es la más alta del país.

Nos preocupamos por ofrecer los mejores y más modernos servicios en tecnología. Los bancos del país le han proveído los recursos que el país, en todos los niveles, ha necesitado.

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