La píldora de la discordia

Un polémico fallo del Consejo de Estado respalda el uso de la pastilla del día después.

Desde cuando el Invima aprobó la importación y comercialización de la píldora del día después en Colombia, no ha cesado la polémica sobre sus efectos, si es o no abortiva y hasta qué punto promueve las relaciones sexuales sin protección, especialmente entre la población joven. Carlos Humberto Gómez, un ciudadano del común, decidió no quedarse con los brazos cruzados ante una situación que para él “atenta contra el respeto por la vida humana y difunde una mentalidad aberrante, que considera un logro el llamado derecho al aborto”.

Por eso, presentó una demanda ante el Consejo de Estado en la que solicitaba la nulidad de la resolución que expidió el Invima en el año 2000, mediante la cual se autoriza a Profamilia para suministrar el Postinor 2 o píldora del día después, durante diez años. Sin embargo, según los magistrados del Consejo de Estado que estudiaron la demanda, los argumentos de Gómez estaban basados en la moralidad y la religión, además de sugerir que la píldora es un abortivo.

Planteamientos que no concuerdan con las definiciones de Profamilia, el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Planificación de Familia, que sostienen que la píldora anticonceptiva de emergencia no provoca el aborto, tampoco genera problemas de infertilidad y mucho menos afecta al feto en caso de que sea tomada cuando se está en embarazo.

Razones más que suficientes para el contencioso administrativo, el cual falló negando las pretensiones de la demanda. El doctor Iván Gómez Sánchez, autor del libro Autonomía de los cuerpos -Anticoncepción- una herramienta,  explicó que “la anticoncepción de emergencia no es abortiva, de hecho evita el embarazo, pues funciona antes de la implantación y no cuando el proceso se ha iniciado”.

Por su parte, Profamilia enfatizó que el Postinor 2 es un anticonceptivo de emergencia y por eso no debe usarse de manera regular, sino en las 72 horas siguientes a la relación sexual. Además, aclaró que esta píldora previene el embarazo mas no lo interrumpe, ya que el ovario pierde la capacidad de desarrollar una ovulación adecuada. Es decir, que ni siquiera habrá óvulo disponible para la fertilización.

Derecho o pecado

Carolina, de 26 años, nunca le contó a nadie que había tenido que tomar la píldora del día después. Prefirió mantenerlo en secreto, pues se sentía culpable de haber tenido relaciones sexuales con un desconocido durante una noche de rumba. Siempre había sido cuidadosa, pero esa vez ni siquiera tuvo tiempo de pensar.


“Cuando me levanté al otro día, supe que tenía que ir a la droguería y comprar esa pastilla. No podía quedar embarazada de alguien con quien sólo había pasado una noche”. Al igual que esta joven bogotana, decenas de mujeres colombianas creen que tienen derecho a autorregular su fecundidad. Así lo dice Helena Quintero García, de Medellín, quien se opuso a la demanda de Carlos Humberto Gómez presentando un escrito en el que alegaba: “es apenas razonable que exista toda una gama de posibilidades para que nosotras las mujeres podamos ejercer el derecho de autorregulación de la procreación”.

Por su parte, la posición de la Iglesia Católica en contra de los métodos anticonceptivos se mantiene intacta. La Academia Pontificia para la Vida, en el Vaticano, sostiene en un comunicado difundido a la opinión pública que “resulta claro que la intención de quien pide o propone el uso de dicha píldora tiene como finalidad directa la interrupción de un eventual embarazo, exactamente como en el caso del aborto. Por consiguiente, resulta claro que la llamada acción 'antinidatoria' de la píldora, en realidad, no es otra cosa que un aborto realizado con medios químicos”.

Lo cierto es que a pesar de los argumentos éticos y moralistas de quienes no están de acuerdo con la píldora, las mujeres lograron hace 40 años –con la venta de la primera pastilla anticonceptiva– la posibilidad de decidir si quieren o no tener hijos. Un derecho que no están dispuestas a ceder y con el que la justicia y la ciencia también parecen estar de acuerdo.

Qué es el Postinor 2

Se trata de un compuesto hormonal sintético (Levonorgestrel 0.75 Mg.) que tiene varios niveles de acción. Primero aumenta la dificultad en el ascenso del espermatozoide hasta el tercio medio de la trompa de Falopio, donde se lleva a cabo la fecundación. Segundo, dificulta el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide, y por ultimo, esta píldora cambia la superficie de la capa más interna del útero, haciéndola hostil para la implantación. Se deben tomar dos pastillas durante las 72 horas después de la relación sexual.

Preguntas clave

¿Las píldoras de emergencia interrumpen un embarazo en curso?

Según el Manual Mundial para Proveedores de Planificación Familiar de la OMS estas píldoras no funcionan si la mujer ya está embarazada.

¿Le hacen daño al feto si una mujer embarazada las toma?

La Federación Internacional de Planificación Familiar sostiene que hay estudios que demuestran que no provocan defectos de nacimiento.